La envidia

Todas las personas hemos sentido envidia. Vemos que el otro tiene más que nosotros y al compararnos nos sentimos inferiores. Reconocemos una virtud en otra persona, virtud que nosotros no hemos cultivado y sentimos envidia.Imaginamos que la vida de nuestra vecina es mejor que la nuestra y somos presas de la envidia.

Hay quiénes la admiten y hasta te dicen: “te tengo envidia pero de la buena”. No hay envidia de la buena y de la mala. Lo que si es posible es reconocer o no la envidia y actuar conforme a ello.

Cuando soy consciente de la envidia que el otro me despierta estoy ante una maravillosa oportunidad: conocerme, saber cuál es el camino que debo seguir, reconocer la cualidad que debo desarrollar. Y entonces aprender del otro. Una vez que reconozco que lo que tiene el otro lo deseo para mí y que sí me esfuerzo es posible alcanzarlo (y que si no es posible alcanzarlo absolutamente, sí podré aspirar a un poco de aquello que me genera la envidia), lo más probable es que deje de fijarme en el otro por estar ocupada trabajando en mi propio logro.
Sí no reconozco la envidia que estoy sintiendo entonces seguro actuaré en consecuencia, haciendo daño a la persona por medio de la cuál mi envidia se activa.

Envidiar y no reconocerlo es peligroso. Es cuando se está en mayor posibilidad de dañar al otro.
Envidiar y reconocerlo es lo saludable. Siento envidia, reconozco que deseo algo que no tengo, lucho por obtenerlo y entonces el otro ha sido un referente, no una fuente de odio para mí.

Despertar la envidia es otro asunto: “comer pan delante de los pobres” dice el refrán. Eso es peligroso. No te quejes sí vas por el mundo presumiendo y luego te encuentras con la destrucción que las personas que te envidian desean para tí. Debemos ser prudentes y humildes.

Y a pesar de eso, sí logras ser prudente, de todos modos te van a envidiar. Y tu vas a envidiar. Es inevitable. Está arraigado en la naturaleza humana, es la consecuencia obvia de medirnos, de compararnos para calcular quiénes somos. En ese cálculo, no siempre salimos favorecidos.

Aprende a transformar tu sentimiento de envidia en aprendizaje sobre lo que necesitas trabajar de tu persona. Reconoce por quién sientes envidia y aprende de esa persona. Sí ha logrado lo que ha logrado, es por que se ha esforzado. Seguro.

Por otro lado, reconoce lo bueno que tienes. Sí sólo te fijas en lo que los demás tienen corres el riesgo de no darte cuenta de tus bendiciones. Acepta y honra todo lo bueno de tu vida. Envidiarás menos y crecerás mucho.

6 comentarios en “La envidia

  1. Gracias ,creo que dentro de los limites del ser humano esta en ser concientes de lo que podemos lograr y lo que no podemos hacer y dentro de los limites asta donde reconoser nuestras envidias y de que tipo so ellas ,gracias por todo rocio que tengas una lionda tarde y una hermosa semana.

  2. Este es un tema fuerte para mi porque creci “necesitada” de padre, de afectos , y eso hace un fuerte motor para envidiar cuando una se descuida. Requiere mucho trabajo, mucho amor a la verdad, muchas muchas ganas de ser congruente, muchisima humildad. Si se puede. Ahora bien, me pregunto si se da desde tiernas edades en que queremos acaparar la atencion de los padres, el reconocimiento de maestros o simplemente tenemos la necesidad de ser reconocidos y conocidos profundamente por nosotros mismos…. Bueno, te dije que este era un tema fuerte para mi….

  3. Que cierto!!! La Envidia es una arma de dos filos…
    -Ya el poder de la pestaña la abandono hace ya muchos años. Y ahora se permite cuanta cosa no se permitió en su juventud. Envidia a la joven llamada “ Animosa Vanidad” que va sentada hasta adelante, en el cofre ofreciendo sus piernas, su pelo y su mirada. Envidia a el Inconsciente puberto pues no se da cuenta de todo lo que esta perdiendo. Ve a “ Juan con miedo” como un espejo a causa de los rencores consigo misma. Ve a la Osadía, tan lleno de ímpetus, sabiendo que lo que en realidad le mueve es el mismismo miedo de no se aceptado por sus congeneres, pero aun asi, envidia…. y envidia mucho…

  4. Gracias Rocío
    por tratar este tema y darme un nuevo enfoque para manejar cuando se
    presenta la envídia ya sea en mí o uno de mis seres queridos.
    Como siempre muy acertados tus comentarios bonita tarde.
    Elena

  5. Hola Rocio :) yo tengo sobre este tema una gran duda. Lo que pasa es que yo veo la envidia como una forma de tristeza y entonces siento que escondo (y de hecho entierro) algunos talentos que tengo porque siento que si genero envidia entonces hago infeliz a alguien. ¿Cómo puedo hacer para vencer este miedo a ocasionar envidia? y en todo caso ¿qué consejo me darías para dejar de estar pensando todo el tiempo que todo lo que haga daña a los demás de alguna manera?

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