Las palabras son cobijas

Todos los días ocurren situaciones entre los miembros de las familias, entre las parejas, entre los hermanos, los hijos y los padres. Cuando éstas son difíciles, cuando hay heridos, cuando unos están enojados o tristes o resentidos existe un sólo camino: hablar.

“Hablando se entiende la gente”. Sí, lo que hace que crezca el temor, el resentimiento, el coraje son los malos entendidos y estos se dan por no verbalizar las emociones, por no expresar con palabras lo que sentimos, lo que pensamos. En ese sentido es que las palabras son cobijas. Arropan, calman, abren posibilidades. Explicarle a nuestra pareja por lo que estamos pasando, calmar a nuestros hijos diciéndoles cuánto los queremos y cuánto sentimos habernos equivocado.

Todo lo que no se verbaliza genera angustia. Al hablar nos escuchamos a nosotros y les abrimos el corazón a los otros. No te quedes sin pedir perdón, no te quedes sin explicar lo que piensas, lo que en justicia crees que está ocurriendo. No dejes esos pendientes que sólo hacen más grandes las heridas y las brechas.

Habla con el corazón. Con calma, sin gritar, sin herir. Escucha las necesidades de los otros. Muestra tu verdad y ayuda a los demás a que sientan que pueden confiar en tí. Cuando nos comunicamos podemos unirnos, podemos ayudarnos, podemos establecer metas en común. Cuando explicamos nuestra postura estamos en posibilidad de ser entendidos.

El lenguaje es nuestro medio para crear ese puente que puede acercarnos a los que amamos. No temas al discurso, ten terror al silencio, al secreto, a lo no dicho: eso sí que da frío.

4 comentarios en “Las palabras son cobijas

  1. Efectivamente hay q hablar desde el corazón, aunq a veces un silencio es prudente y reconfortante, siempre y cuando venga desde el corazon.
    Tks,
    Mucho éxito, salud y amor.
    Lizbeth
    🌸

  2. y ademas, lo que no se habla se actua y tantas veces terminamos callando hasta explotar como un volcan…. hablar aclara, baja la tension… gracias Rocio!

  3. tienes toda la razón en que se deben hablar las cosas pero lo más importante es saber elegir bien como lo hablas para que “la cobija cumpla su cometido” y no resulte que ahogas en lugar de cubrir. Como dices, sin gritar, sin herir, con calma, con el corazón , voliviendo un arte de auto-observación, responsabilidad y verdad el discurso.
    como siempre una luz tus palabras……gracias.

  4. rosa elena rosado

    Padricimo rocio cada dia escribes mejor. Felicidades.

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