Perder a un ser Amado

Tuve el privilegio de crecer disfrutando  de la presencia de un tío materno llamado David, David Amado Romero y Apis. Un personaje inolvidable que transformó, con su amor, el dolor en alegría, el miedo en coraje y la vergüenza en orgullo.

Un hijo comprometido, lleno de ternura hacia su madre, mi inolvidable abuela. Un hermano excepcional, cuidadoso y sensible con mi madre preciosa. Un padre ejemplar que con su apoyo acompañó cada momento de la vida de mis adorados primos, un esposo único en solidaridad con su bellísima esposa.  Yo no tuve padre, y la vida generosa, a cambio, me dió  a la mejor mamá,a los hermanos más sensibles, a mis tres maravillosos hijos y a mi tío David. Soy una mujer con suerte, ni duda cabe.

Yo, cuando niña, quería que fuera mi papá. Y fue mucho más que eso.  Observaba cuidadosamente cada una de sus cualidades para poder parecerme a él cuando fuera grande: el amor a su profesión, en la que alcanzó el dominio que lo llevó al éxito, la pasión por  la guitarra, el piano y el acordeón. Su disciplina y compromiso en cada tarea que emprendió: desde fabricar muebles hasta diseñar guayaberas.  Su generosidad para con todos: fue el Rey que transformaba en oro, con su mirada, al que tocaba. Imposible igualarlo.

Amó a la vida y nunca dejó de aprender de ella. Mi modelo, mi ejemplo, mi motivo de orgullo, mi fuente de ternura, mi amor. Gracias por sanar mis heridas, por abrazarme cuando era niña y necesitaba tanto de ti.  Gracias por amar a mis hermanos. ¿Cómo se paga tanto amor?

Su calidad humana fue mucho más grande que la mas grande de sus virtudes.  Sus manos cuidadosas dieron tanta luz.

Te voy a extrañar siempre, mucho, y voy a honrar tu presencia en mi vida hasta mi último aliento.

Quisiera volver a verte, mirarme en tus ojos quisiera, mi amado David Amado.

 

 

Un comentario en “Perder a un ser Amado

  1. No sabes como me ha conmovido tu escrito, mi padre murió cuando tenia 12 años, y aunque puede que mi tío Jaime no tuviera tantas virtudes como el tuyo, el y mi tía Natalia siempre se preocupáron y nos ayudaron a mi madre, mi hermana y a mi. Tu escrito me ha hecho recordar lo que una vez me dijo:
    Ahora que no tienes papa yo seré como si lo fuera.
    Te acompaño en tu dolor.
    saludos

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