Lo bueno de lo malo

Viktor Frankl, el creador de la Logoterapia, quién padeció los horrores de tres campos de concentración, escribió: “los que hemos padecido atrocidades disponemos de una enorme ventaja sobre los demás. Tenemos una “regla de medir el horror” con la que podemos calibrar en cada momento los problemas y las adversidades actuales. Al hacerlo, el presente nos parece, en comparación con lo padecido, absolutamente agradable y soportable en todos los casos”.

Si tu has padecido una gran pérdida, la muerte de un ser querido, un divorcio, una pérdida de salud o de trabajo, o alguna otra pérdida importante sabes muy bien medir el dolor. El sufrimiento se convierte entonces en significativo porque nos ayuda a ubicarnos. Nos hace más maduros, más sabios, más inteligentes, más fuertes. Ya las pequeñas vicisitudes de la vida cotidiana no nos avasallan.

Algo bueno tenía que tener lo malo! Una vez que se ha superado el terrible dolor, aprendemos a vivir con nuestro dolor, justamente: aprendemos a vivir. Ya no nos quejamos de situaciones menores, de obstáculos superables, de situaciones que en realidad no tienen la mayor importancia.

Vivir es un arte. Un arte se aprende. Aprender a vivir lleva tiempo, dedicación y paciencia. Nuestras pérdidas y las situaciones y personas que nos han lastimado son nuestros más grandes maestros. No olvidemos las lecciones y apreciemos cada momento, que de eso está hecha la vida: de momentos.Vivir con alegría y agradecimiento es tener una vida con sentido, es imprimir amor a cada momento.

Sobre el robo

A ti: ¿quién te roba?  todos tenemos cerca de nosotros personas que nos roban: unas nos quitan tiempo, otras seguridad, otras alegría, unas más energía. Son los vampiros emocionales que te hacen sentir mal.

La clave para identificarlos es muy fácil: coméntale a una de estas personas que estas haciendo algo nuevo, un plan inusual, diferente. Se me ocurre algo como: ¿qué crees? he decidido estudiar un Diplomado en Origami (aclaro que el arte de hacer figuras con papel me encanta!)  y espera su respuesta: si te dicen que estás loca, que vas a perder tiempo, que como se te ocurre algo así, o la peor: que no vas a poder, entonces es seguro que esa persona es tu vampirito energético.

Si tu le platicas de un nuevo plan a una persona y te apoya, se entusiasma contigo en tu proyecto, te estimula y motiva: esa es la clase de persona con la que debes estar!

No dejes que te roben. La vida es muy hermosa y muy corta como para dejar que otros te quiten lo tuyo. Identifica claramente a los ladrones: esos que te mandan cadenas de correos electrónicos que no quieres y que ocupan tu espacio y tu tiempo, esos que aunque les digas que estás ocupada siguen hablando, esos que te hacen esperar 20 minutos en una cita y ni siquiera se disculpan, esos en tu familia que te piden dinero y encima te maltratan.

Y ve poco a poco, construyendo tus límites: a una casa sin ventanas ni puertas le quitan todo. Como es tu casa interior?

Ah! y por cierto: tu a quién le robas?

Sobre el agradecimiento

En mis clases, repito con frecuencia que el agradecimiento es la actitud que más abundancia genera, y lo hago porque lo he visto así en mi vida cotidiana.  Dar las gracias sobre lo que tenemos nos hace mucho más conscientes. Y el objetivo de mis palabras es que logremos vivir una vida más auténtica, más real, en la que prioricemos lo prioritario y trivialicemos lo trivial. Cuando agradeces, estás haciendo algo prioritario.

Agradecer focaliza nuestra atención en nuestros bienes (y desde luego no me refiero a objetos) y esta focalización nos inspira a cuidarlo más, a darnos cuenta, a respetarlo y a honrarlo. Tu: ¿Qué tienes?, ¿salud, personas que te quieren, personas a las que querer, trabajo, paz?

Si estás leyendo esto, ya tienes muchísimos motivos para estar agradecido: tienes vista, salud, tiempo, capacidad para comprender: alguién te enseñó a leer y tienes la paz necesaria para leer un texto.

Elabora una lista de siete personas a las que les debes dar las gracias por algo que han hecho por ti: durante una semana, dale cada día las gracias, una por día. Y sé espécifico: te llamo para darte las gracias por que me escuchas, o me apoyas de tal modo. Puedes también mandárles un correo electrónico o regalarles una tarjeta.

Cada día, al despertar, da mentalmente las gracias por al menos 10 bendiciones de tu vida.

Ningún ejercicio es más poderoso para hacerte consciente de lo que tienes y para enfocar tu mente a una actitud saludable y correcta. De lo agradeces, te lo aseguro, tienes cada vez más. Ya lo sabes.

Y gracias, muchas gracias por entrar a mi página, por leerme y por creer en mí. Cada día pienso en nuevas ideas para que siempre, siempre quieras visitar mi página: GRACIAS

Acerca del Sentido de la vida

Para el fundador de la logoterapia, Viktor Frankl, quién padeció la experiencia de un campo de concentración, la vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia.

El sentido no puede inventarse, solo descubrirse. Des-cubrirse, osea quitar el velo que nos impide encontrarlo. ¿Cómo hacerlo en la vida cotidiana? Cuando estés en un momento particularmente difícil, de esos que nos ponen de mal humor, enojados o tristes, cierra tus ojos un instante y pregúntate: ¿para qué me está pasando esto a mi? ¿habrá algo que yo deba aprender de esto?

Puede que en un principio tu respuesta sea: no, esto es horrible y no tengo nada que aprender!!!, pero créeme, el solo hecho de comenzar a preguntarte el “para qué” de lo que te sucede te irá abriendo los ojos del alma, con los que es posible descubrir el sentido que cada situación encierra.

El sentido de la vida se refiere a sentido concreto de la situación concreta… no es una meta ni una misión…es una respuesta.

El sentido de la vida es la respuesta que tu le das a la vida.

Te invito a preguntarte: “¿para qué?”, y tal vez comiences, como yo, a encontrar respuestas!

La importancia de saber recibir

En esta ocasión comentaré la importancia de saber recibir. La mayoría de nosotros nos preocupamos mucho por dar a los demás y se nos olvida, con cierta frecuencia, que hay un dar activo y un dar pasivo. El dar activo es cuando damos algo concreto al otro, puede ser dinero, un favor, escucharlo, un servicio o un objeto. Es hermoso y satisfactorio mientras no se utilice como un medio para controlar. Casi siempre, cuando damos, estamos esperando algo de regreso, casi siempre, cuando damos, queremos controlar al otro: que al menos nos esté agradecido. Podemos aceptarlo o no, pero así es.

El dar pasivo es muy diferente: consiste en recibir de los demás, incluso puede ser pedirle algo al otro y recibirlo con entusiasmo. Cuando recibo algo del otro estoy confirmando su existencia. Estoy diciendo “eso que tu eres y eso que tu tienes para dar es importante”. Al recibir no tengo una posición de control. Tengo una posición de humildad. El dar pasivo engrandece.

Es mejor recibir que dar.

Así que la tarea de esta semana nueva es recibir de los otros. Nada de decirle al otro: “no gracias” con cara de victima cuando nos quiera dar algo. Nada de no pedir favores. Nada de soberbia. En el dar hay soberbia. En el recibir hay humildad.

La tarea es crecer como personas. No olvidemos que justo el pensar es lo que nos hace más personas. Piénsalo mucho.

Y da pasivamente una vez al día…ya verás que sucede.