Gracias Tammy

Si quieres aprender: enseña. Ni duda cabe, una gran lección impartida por una prudente y constante alumna.

Una alumna discreta, que lunes a lunes estaba ahí, en segunda fila, con humildad y sencillez, dándome generosamente grandes enseñanzas.

Ni una queja, ni un enojo. Aceptación, docilidad y fortaleza. Una fe inquebrantable. Siempre una sonrisa.

Con tu partida dejas una imborrable huella. Los que tuvimos el privilegio de conocerte debemos estar agradecidos por tu ejemplo de guerrera incansable, de mujer en todo el sentido de la palabra.

Hace poco más de una semana me dijiste, con un tono de voz que encerraba una sonrisa:”nos vemos en la clase”.

Gracias Tammy, por enseñarme con tu testimonio, una forma de asumir la enfermedad con una dignidad inefable.  Te vamos a extrañar mucho,  siempre.

Cambios en la vida

En ocasiones la vida nos presenta cambios que nos cuesta mucho dolor aceptar. Quisiéramos que las cosas se queden como están porque así estamos ya acostumbrados o porque nos sentimos bien así. Pero no es posible que así sea. Lo único permanente es el cambio.

Tenemos que dejar atrás algunas cosas para poder seguir en la vida. Cambios en las relaciones, en el trabajo, en hábitos, en modos de vivir. Ya sea porque nos estamos haciendo daño o porque la vida nos lo impone.

Mientras más tardamos en aceptar el cambio más doloroso es el proceso. Adaptarse a lo nuevo e incluso anticiparse para tomar precauciones es fundamental. A cada etapa le corresponden ciertas acciones.

Lo importante es seguir en la vida: con vida. Es decir, no dejarse caer ante el miedo que el cambio naturalmente nos provoca. Seguir cuidándonos y aprender a disfrutar de cada situación, al fin y al cabo todas las situaciones tienen sus ventajas. Depende de nosotros el saber aprovecharlas.