Machismo y régimen de terror

El macho es en realidad un misógino. La palabra misoginia viene del griego y significa odio a la mujer.  Los hombres y las mujeres pueden ser misóginos o machistas. Debido a su misoginia cometen actos violentos contra las mujeres que pueden ir desde la indiferencia, la devaluación, la denigración, las amenazas, la violencia física y hasta el femicidio.

Es muy importante entender que este comportamiento es el resultado de prejuicios que se adquieren desde la infancia. Se basa en el pensamiento de la diferencia. Para generar violencia siempre hacen falta dos. Muchas mujeres hacemos alianzas inconscientes con hombres machos que nos someten a un régimen del terror: este tiene conductas claramente identificables: el hombre macho tiene conductas de intimidación, amenazas, puede ser persecutorio espiando tus correos, tus mensajes de WhatsApp, casi siempre tienen una obsesión posesividad y celotipia. Te amenazan con que si no haces lo que ellos quieren va a terminar en violencia. Pueden iniciar con violencia verbal: gritos, insultos, denigraciones y luego comienza la violencia física rompiendo puertas, golpeando la mesa con el puño, etc. De ahí seguirán con golpes a la mujer. Si estás atrapada en un régimen del terror es fundamental que salgas de ahí. En primer lugar, hay que identificarlo, reconocer que estás triste, que tu autoestima ha disminuido, que te sientes menos, que estás confundida, que no te atreves a contarlo a nadie. De ahí sigue la denuncia. Recuerda que lo que no se denuncia se perpetúa. Si no denuncias entonces eres cómplice. Y desde luego, lo más recomendable es someterse a una psicoterapia con un profesional para entender porqué escogiste a ese hombre para que sea tu pareja y las razones para permanecer junto a él. Recuerda que la independencia emocional es la consecuencia de la independencia económica. No todos los hombres son machos ni lo son todas las mujeres.

Todos somos personas y todos merecemos el mayor de los respetos. Nadie, ni ella, ni él, merece someterse a ningún tipo de violencia: ni verbal, ni emocional, ni psicológica ni física.

Les tengo miedo a mis hijos

Recibo un sinnúmero de correos en los que el motivo central de consulta es el temor a los hijos, especialmente si estos son ya adultos. Tenemos miedo de que nos contesten mal, que sean groseros, que se vayan de la casa y de que nos dejen de querer. Desde ese lugar, nuestras respuestas a sus comportamientos indebidos e irrespetuosos son débiles, frágiles, sin fuerza.

Estas respuestas hacen que nos falten aun más al respeto. Si tu temor es que te dejen de querer te aseguro que mientras menos te respeten menos te quieren.

Nuestra responsabilidad para con los hijos es educarlos y ayudarlos en el camino de ser independientes: que logren mantenerse a sí mismos y ser autónomos. Toda sobreprotección es agresiva porque se limita la capacidad del que la recibe para desarrollar sus potencialidades.

Los límites deben ser expresados en voz alta, deben ser muy concretos y puntuales y se deben de cumplir. Si amenazas con hacer algo que no estás dispuesta a cumplir simplemente el hijo te toma la medida y desarrolla una sordera ante tus palabras. Si gritas estás autorizando ese modo de comunicación.

Atrévete a exigir respeto, y comienza por darlo.