¿Amigas o enemigas?

Solemos llamar amiga a casi cualquier persona con la que tenemos contacto. La palabra amiga se ha ido desvirtuando especialmente porque en las redes sociales una persona te contacta, te dice que quiere ser tu amiga y si tu escribes que “si” , ya, se supone que es tu amiga. Si ni siquiera sabes quién es. Conoces su nombre y es el nombre que utiliza en la red, puede que ni se llame así…

¿Quién, entonces, merece el título de amigo?

Un amigo está presente, cerca de ti y te escucha. Sabe cómo se llaman tus hijos, cuáles son tus sueños, que está en juego en este momento de tu vida y te respeta. No te exige explicaciones sobre cómo usas tu tiempo o con quién más decides compartirlo. Una amiga no viene a contarte lo que dijeron de ti, a menos que el caso realmente lo amerite. Y no lo hace porque en principio no se prestó a escuchar lo que otros tienen que decir de ti.

Una amiga no te hace sentir incómoda ante una situación desfavorable. No te traiciona y sobre todo no te utiliza. A veces las personas se acercan a nosotros para que les demos algo de lo que tenemos: relaciones, accesos a mundos que ellos no tienen, invitaciones, dinero. Realmente no les importamos, les interesa lo que representamos.

La vida es muy breve: el tiempo muy limitado. No inviertas tu tiempo en quién no sabe apreciarte, escucharte, reconocerte y hacerte sentir bien. Y no olvides que para tener un buen amigo, hay que saber ser un buen amigo.