El privilegio de la amistad

Una amiga te acompaña en los momentos más complejos de tu vida: cuando te casas, cuando te divorcias, cuando tu pareja se va con otra, cuando tienes hijos, cuando se van los hijos. Cuando estás enamorada y cuando no te calienta ni el sol.

Si no tienes amigas comienza hoy a cultivarlas. Escoge bien y cuídalas. Las relaciones nunca se quedan como están: o crecen o decrecen.

Una amiga te enseña aspectos de tu personalidad que desconoces. Una amiga te hace saber que vales la pena cuando otras personas te lastiman o te ofenden. Una amiga también te hace conocer tu lado sombrío.

Una amiga sabe escuchar tus historias de principio a fin y puede convertirse en tu mejor biógrafa. Una amiga se ríe contigo y quiere lo mejor para ti. Una amiga te quiere así, porque sí. Y ese amor es delicioso.

Yo tengo grandes amigas. Muy grandes en su corazón, en su personalidad, en su calidad humana. Mis amigas han sido mis testigos de vida, mis porristas, mis maestras: me han dado apoyo, compañía y mucho, muchísimo cariño. Además de diversión.

Yo creo que una amiga es un tesoro de valor incalculable. Yo soy millonaria en amigas.  Así, el viaje de la vida es mucho más fácil. ¿Se puede ambicionar algo mejor?

¿Amigas o enemigas?

Solemos llamar amiga a casi cualquier persona con la que tenemos contacto. La palabra amiga se ha ido desvirtuando especialmente porque en las redes sociales una persona te contacta, te dice que quiere ser tu amiga y si tu escribes que “si” , ya, se supone que es tu amiga. Si ni siquiera sabes quién es. Conoces su nombre y es el nombre que utiliza en la red, puede que ni se llame así…

¿Quién, entonces, merece el título de amigo?

Un amigo está presente, cerca de ti y te escucha. Sabe cómo se llaman tus hijos, cuáles son tus sueños, que está en juego en este momento de tu vida y te respeta. No te exige explicaciones sobre cómo usas tu tiempo o con quién más decides compartirlo. Una amiga no viene a contarte lo que dijeron de ti, a menos que el caso realmente lo amerite. Y no lo hace porque en principio no se prestó a escuchar lo que otros tienen que decir de ti.

Una amiga no te hace sentir incómoda ante una situación desfavorable. No te traiciona y sobre todo no te utiliza. A veces las personas se acercan a nosotros para que les demos algo de lo que tenemos: relaciones, accesos a mundos que ellos no tienen, invitaciones, dinero. Realmente no les importamos, les interesa lo que representamos.

La vida es muy breve: el tiempo muy limitado. No inviertas tu tiempo en quién no sabe apreciarte, escucharte, reconocerte y hacerte sentir bien. Y no olvides que para tener un buen amigo, hay que saber ser un buen amigo.