10 Recomendaciones para la crisis

Estamos frente a una crisis de dimensiones insospechadas. A cada uno de nosotros nos afecta de modos diferentes. Tememos por nuestra seguridad física, emocional, económica, familiar. Nuestra estabilidad está en juego. He aquí algunas recomendaciones para estos momentos tan difíciles:

  1. Intenta mantener la calma dejando de consultar las redes sociales a cada minuto. Si te es posible fija horarios para hacerlo, que tengan descansos de al menos una hora.
  2. No envíes fotos o noticias con chistes o noticias falsas referentes a la enfermedad que  puedan ofender a alguien. Tampoco envíes noticias que no sean confiables.
  3. Ayuda a quiénes menos tienen: si no quieres que vayan a trabajar a tu casa las personas de servicio, conserva su sueldo en la medida de tus posibilidades. Regala algo al empacador del súper, piensa en los que tienen mucho menos que tú.
  4. Compra en las tiendas locales de abarrotes.
  5. Dedica al menos un rato al ejercicio físico aunque sea dentro de tu casa. Es importante moverse para manejar el estrés.
  6. Se solidario con los otros: todos tenemos formas de ayudar desde nuestras trincheras.
  7. Reconoce lo que SI tienes. Lo más importante: la vida y las relaciones con los que amas.
  8. Cuida a los demás y a ti mismo permaneciendo en casa en la medida de lo posible.
  9. Dedica un tiempo cada día al arte: lee, escucha música, escribe, pinta, recorre un museo vía internet, aprende algo nuevo. Apreciar todo lo bello que la humanidad ha desarrollado es un gran alimento para el espíritu.
  10. Reflexiona sobre la necesidad de hacer mejoras en tu vida. Algo vamos a aprender.

Si tienes alguna sugerencia por favor escríbeme.

Honestidad y confianza

Hace unos cuantos días sufrí un incidente: dejé caer, inadvertidamente, mi cartera en una jardinera de una esquina de una calle de la colonia Roma, colonia por demás transitada.

Cuando al día siguiente me percaté de la falta de tan valioso objeto, no en si mismo sino en el significado de tiempo que ofrece el tramitar credenciales y otros documentos, mi desazón fue grande. Sin embargo, recibí una llamada: una mujer llamada Teresa Sarmiento la había encontrado. Buscó un número al cual llamarme, y logró contactarme. Mi cartera regresó a mis manos con su contenido intacto.

Mujeres como Teresa me devuelven la confianza en las personas. La honestidad y su preocupación por localizarme me hicieron sentir cuidada y querida. Me hicieron sentir que podemos protegernos aún siendo desconocidos porque logramos ponernos en los zapatos del otro y cumplir con la norma más antigua y ética que existe: “no hagas a otros lo que no quisieras que te hicieran a ti”. Intentemos todos imitar el ejemplo de Teresa. Ayudar al otro aunque me sea desconocido. Nuestro mundo sería un lugar mejor si todos actuáramos de este modo.