Nutrición emocional

Un bebé necesita nutrición emocional, un niño también. Un adolescente también y una persona adulta también así como un anciano. No hay una edad en la que podamos prescindir del afecto. Todos lo necesitamos y mucho. No podemos esperar recibir afecto si no pensamos en el otro. El otro puede ser tu hijo, tu amigo, tu madre, tu hermano, tu pareja. Cuando el cariño falta: falta todo.

Ser amables, considerados, detenernos a pensar en la persona que está mi lado y en la situación en la que se encuentra, las adversidades por las que puede estar pasando, la soledad que puede estar sintiendo, aquello que le preocupa o angustia, y sobre todo: escuchar, serán los antídotos contra la falta de cariño.

No dejes de intentar resolver los conflictos que puedas estar teniendo con esa persona porque la vida es muy breve y el tiempo es implacable. No te quejes ni culpes a los demás por lo que te ocurre. Mejor muéstrate alegre y generoso. El único recurso para eternizar el momento de compartir con las personas que amamos es apreciar el privilegio de tener a quién amar.