¿Víctima de sí misma o victimaria de los demás?

¿Quién no conoce a una víctima de sí misma? Es aquella persona que posee las siguientes características:

1. Está dentro de una situación lamentable creada por ella misma debido a su falta de responsabilidad. Esto significa que no se ha hecho cargo de su vida. Cree que los demás deben rescatarla de su propia indolencia. No asume ninguna responsabilidad sobre sus actos. No se ha dado cuenta de que todo es causa-efecto.

2. Atribuye sus desastres a sus padres de la infancia, a alguna ex pareja y a otras personas que le han hecho tanto daño que la dejaron invalidada para actuar, sin asumir su contribución a la relación.

3. Ha designado a alguien como su rescatador oficial. Esa persona está “obligada” a responder por ella, a salvarla de sus errores, a reparar sus daños y a darle todo el amor que necesita. Le pide amor, atención, dinero, etc. O se lo exige. Ese rescatador puede ser una madre, un padre, una pareja, una ex pareja, una hermana, una amiga, etc. El rescatador oficial es alguien que la ha sobreprotegido porque de alguna manera se siente culpable. Y si la sigue sobre protegiendo, la víctima seguirá infantilizada.

4. Se queja permanentemente de que no la ayudan lo suficiente, de que no le prestan la excesiva atención que demanda, de que alguien le quita el amor, la atención o el dinero de su rescatador. No importa lo que el rescatador oficial haga por ella, nunca es suficiente. Detesta además, a los seres queridos del rescatador ya que cree que el rescatador se debe sólo a ella.

5. Padece un sinfín de enfermedades, síntomas visibles e invisibles, molestias difusas, ataques siniestros, maltratos diversos y lleva un registro detallado de cada uno. Y si te dejas, te los describe minuciosamente.

6. Habla sólo de si misma y no es capaz de escuchar. Puede ser adicta a sustancias que la ayuden a evadir o negar su realidad: comida, medicamentos, drogas diversas.

7. Si intentas ayudarla se siente agredida ya que su principales mecanismos de defensa son la negación y la proyección. Niegan toda responsabilidad personal en sus problemas y proyectan toda su culpa y agresión en los demás.

8. Al no poderse hacer cargo de si misma, tampoco puede hacerse cargo de hijos o de cualquiera que lamentablemente dependa de ella.

9. Es infantil, es una especie de niña o niño y se vive a sí misma como tal. Puede ser que su rescatador oficial la perciba así.

10. Lastima profundamente a los demás y se destruye a si misma. Siempre obtiene ganancias derivadas de su comportamiento.

Si tienes alguna víctima con estas características cerca de ti, te recomiendo que dejes de ser su rescatador oficial. No la vas a poder ayudar, siempre quedarás mal y vivirás profundas frustraciones, culpas y enojos. Recuerda que cuando hacemos algo por el otro, que el otro debe y puede hacer, lo hacemos dependiente. Mejor pásale los datos de algún profesional de la salud mental. Que tenga cédula de licenciatura y de maestría, un aficionado no tendrá las herramientas necesarias.

Si eres una víctima de ti misma, pide ayuda profesional. Los daños a tu persona y a los que te rodean pueden conducirte a tu destrucción y el dolor de saber que estás lastimando a tantas personas, cuando lo registres, puede ser irreparable.

¿Víctima de sí misma o victimaria de los demás?

¿Quién no conoce a una víctima de sí misma? Es aquella persona que posee las siguientes características:

1. Está dentro de una situación lamentable creada por ella misma debido a su falta de responsabilidad. Esto significa que no se ha hecho cargo de su vida. Cree que los demás deben rescatarla de su propia indolencia. No asume ninguna responsabilidad sobre sus actos. No se ha dado cuenta de que todo es causa-efecto.

2. Atribuye sus desastres a sus padres de la infancia, a alguna ex pareja y a otras personas que le han hecho tanto daño que la dejaron invalidada para actuar, sin asumir su contribución a la relación.

3. Ha designado a alguien como su rescatador oficial. Esa persona está “obligada” a responder por ella, a salvarla de sus errores, a reparar sus daños y a darle todo el amor que necesita. Le pide amor, atención, dinero, etc. O se lo exige. Ese rescatador puede ser una madre, un padre, una pareja, una ex pareja, una hermana, una amiga, etc. El rescatador oficial es alguien que la ha sobreprotegido porque de alguna manera se siente culpable. Y si la sigue sobre protegiendo, la víctima seguirá infantilizada.

4. Se queja permanentemente de que no la ayudan lo suficiente, de que no le prestan la excesiva atención que demanda, de que alguien le quita el amor, la atención o el dinero de su rescatador. No importa lo que el rescatador oficial haga por ella, nunca es suficiente. Detesta además, a los seres queridos del rescatador ya que cree que el rescatador se debe sólo a ella.

5. Padece un sinfín de enfermedades, síntomas visibles e invisibles, molestias difusas, ataques siniestros, maltratos diversos y lleva un registro detallado de cada uno. Y si te dejas, te los describe minuciosamente.

6. Habla sólo de si misma y no es capaz de escuchar. Puede ser adicta a sustancias que la ayuden a evadir o negar su realidad: comida, medicamentos, drogas diversas.

7. Si intentas ayudarla se siente agredida ya que su principales mecanismos de defensa son la negación y la proyección. Niegan toda responsabilidad personal en sus problemas y proyectan toda su culpa y agresión en los demás.

8. Al no poderse hacer cargo de si misma, tampoco puede hacerse cargo de hijos o de cualquiera que lamentablemente dependa de ella.

9. Es infantil, es una especie de niña o niño y se vive a sí misma como tal. Puede ser que su rescatador oficial la perciba así.

10. Lastima profundamente a los demás y se destruye a si misma. Siempre obtiene ganancias derivadas de su comportamiento.

Si tienes alguna víctima con estas características cerca de ti, te recomiendo que dejes de ser su rescatador oficial. No la vas a poder ayudar, siempre quedarás mal y vivirás profundas frustraciones, culpas y enojos. Recuerda que cuando hacemos algo por el otro, que el otro debe y puede hacer, lo hacemos dependiente. Mejor pásale los datos de algún profesional de la salud mental. Que tenga cédula de licenciatura y de maestría, un aficionado no tendrá las herramientas necesarias.

Si eres una víctima de ti misma, pide ayuda profesional. Los daños a tu persona y a los que te rodean pueden conducirte a tu destrucción y el dolor de saber que estás lastimando a tantas personas, cuando lo registres, puede ser irreparable.

Codependencia y evitación de la responsabilidad

Hay muchos modos de entender la codependencia y también muchos modos de vivirla. Básicamente, supone necesitar de la aprobación del otro para vivir. Lo que complica más las cosas es que se busca la aprobación de un otro que habitualmente tiene problemas serios: alcoholismo, drogadicción, neurosis graves, bipolaridad, depresión,trastornos en la personalidad,patologías diversas.

Esto hace que la dependencia sea mayor y mucho más dolorosa porque ese otro del que dependemos emocionalmente no tiene la estructura ni la salud para dar respuestas más o menos estables. Se enoja contigo por sus propios problemas (y no por lo que tu hagas o dejes de hacer), se alegra contigo por sus propias situaciones (a lo mejor porque está bajo la influencia del alcohol) y no por que tu lo hayas hecho “bien”. Lo que quiero decir es que no depende de tu comportamiento la respuesta de ese otro. Su respuesta depende de su modo de estar en ese momento. Cómo quién dice: no hay modo de darles gusto.

Este tipo de relación enferma severamente. Vas poco a poco minando tu autoestima, vives todo el tiempo con angustia. No sabes ya que hacer. Te traicionas a ti mismo negándote la posibilidad de actuar libremente y de mantener tu dignidad con tal de que ese otro te quiera, se cure, esté mejor.

¿Te digo algo muy fuerte?: ese otro NO se va a curar. No va a cambiar. O al menos, no va a cambiar a través de tus actos. Tu debes cuidarte a ti misma. Nadie puede hacerlo por ti. Es muy difícil, yo lo sé. Pero debes recordar que tienes sólo una vida y que la vida es muy bella, y debe vivirse desde el respeto a uno mismo, en primer lugar, Si estas actuando de forma codependiente, te lo aseguro: estás evitando la responsabilidad de hacerte cargo de tu propia vida.

¿Y tú: cómo te relacionas?

Existen innumerables teorías sobre el modo en el que nos relacionamos con los demás, y podemos pasarnos una vida estudiando los distintos modos de relación y discutiendo sobre las validez de las mismas. Lo que es un hecho, es que cada uno de nosotros hemos desarrollado ciertos patrones de conducta en nuestro modo de relacionarnos y parece ser que tienen mucho que ver con el modo en que se relacionaron nuestros padres con nosotros.

Desde la perspectiva de Bowlby y sus colaboradores, existen tres tipos de apegos o modos de relación: el apego seguro que se caracteriza porque el niño confía en sus padres y en los cuidados que le brindarán, cuando se ha vivido este modo de relación el adulto suele confiar en los otros, se acerca a los demás fácilmente y sin prejuicios y en general le es fácil confiar en los demás.

El apego angustiado ambivalente en el que el niño no está seguro de sí sus padres estarán o no, esto es, a veces su madre está disponible afectivamente pero a veces no. Suele ocurrir cuando hay alguna adicción en uno de los padres: si está alcoholizado se aleja, si está crudo se acerca. O la madre está deprimida y no puede acercarse a sus hijos pero luego se arrepiente y se acerca hasta demasiado. El efecto que producirá en el adulto es el el padecimiento de graves angustias de separación. La clásica codependencia.

El tercer estilo es el del apego angustiado evitador: al sentir el niño que no puede contar con el apoyo ni el afecto de sus padres decide crecer sin necesitar a nadie y así se relaciona en adelante. Son padres que lastiman o angustian mucho a sus hijos. Estos se encierran en una concha y deciden, en adelante, no necesitar de nadie. Y así se relacionan en su vida adulta.

Es importante reconocer cuál ha sido mi estilo. Cómo me sentí siendo niño. Pero es mucho más importante avanzar: no repetir el modelo sí es que fue angustiado o evitador y hacer todo lo que esté en mis manos para moverme de lugar y comenzar a relacionarme más desde el amor y menos desde el miedo.