Aguantar y destruir

A muchos de nosotros nos ocurre que tememos poner límites en las relaciones: callamos cuando algo no nos parece bien, lloramos en silencio si nos sentimos lastimados, no nos quejamos con tal de no pelear. Aguantamos.

Cuando nos aguantamos sin quejarnos, creemos que es lo mejor. Lo que es difícil es darse cuenta que esa nunca es una buena solución porque se va llenando el vaso y un día, el menos pensado, cae la gota que lo derrama. Y puede ser que tanto “aguante” nos haga explotar: decir cosas que no queremos decir, enojarnos profundamente, lastimar y herir a quién amamos, destruir una relación.

Aguantar no sirve para nada. Solo daña a uno mismo y a la relación. Esta no es una invitación a pelear todo el tiempo, no. Es una sugerencia que a mi me ha costado años y mucho dolor aprender: cuando algo no te parezca: dilo. Cuando te estés sintiendo lastimada: avísale al otro. Los demás no pueden leer nuestros pensamientos. No tienes que decirlo enojada, ni insultar, ni ofender. Siempre hay un modo de decir las cosas. “Esto que estás haciendo me lastima”. “Me siento ofendida cuando haces esto”. No es fácil, pero es mucho mejor que tolerar lo intolerable y acabar siendo una víctima (por no saber poner límites) y dañando severamente la relación.

Atrévete a decir “esto no lo quiero, esto no me gusta, esta conducta tuya me hace daño”. Si el otro te quiere, sabrá respetarte. Pero para que el otro me respete, siempre tengo que comenzar por respetarme yo.

El ciclo de la pareja

En toda relación de pareja se da un ciclo que tiene distinta intensidad pero que infaliblemente permanece: idealización-enamoramiento, devaluación-crisis. Nos estamos moviendo así todo el tiempo. En el momento de la idealización le atribuimos a nuestra pareja más cualidades de las que tiene, más ventajas que desventajas, imaginamos que nos va a dar más de lo que en realidad puede darnos, toleramos muchas situaciones y tenemos paciencia, estamos enamorados. Con el tiempo, cuando vamos sintiendo más seguridad en la relación, comenzamos a devaluar: encontramos defectos, descubrimos hábitos o costumbres que nos resultan insoportables, la criticamos en silencio o en voz alta y nos sentimos en crisis, con dudas sobre la relación. En estos momentos es cuando puede darse la ruptura o separación o infidelidad. Si no ocurre que nos separemos y seguimos, con el tiempo volveremos a idealizar y a enamorarnos de nuevo de nuestra pareja. La segunda vez que atravesamos el proceso ya no es tan intenso. Y así seguirá, el tiempo que dure nuestra relación, pasando por momentos de idealización y de devaluación.

Si lo pensamos bien, este fenómeno ocurre en todas nuestras relaciones, a momentos encontramos maravillas en el otro y al rato ya sólo podemos ver sus defectos. Lo importante es darse cuenta, resistir, saber que es lo normal y que eso no debe suponer terminar o destruir la relación.

El éxito de una relación de pareja no es no tener conflictos: es saber resolverlos. Si ante la menor desilusión o piedra en el camino piensas en dejar a tu pareja el problema es tuyo, no de tu pareja. Es muy importante aprender a comunicar asertivamente lo que te molesta, a tiempo, sin juicios, envuelto para regalo. Y siempre, siempre, poner más amor en donde está faltando.

Escucha el programa de radio Historias de todos, el martes 12 y el jueves 14, de 5 a 6 pm, en Radio Centro (1030 AM) en donde hablaré de la pareja con Mari Carmen Quintana. ¡No te lo pierdas!. También lo puedes escuchar por internet en la página de Radio Centro.