Depende de ti

He tenido la fortuna de leer el libro llamado “Depende de ti” de Maru Medina. Si bien lo considero una obra esencial para cualquiera que tenga una empresa, pequeña, mediana o grande, y para cualquiera que esté pensando en iniciar un negocio, me parece que no hay ninguna posibilidad de que quién lo lea, aun si no es empresario, no se beneficie.
La generosa autora nos comparte anécdotas de su vida que son verdaderamente enriquecedoras. Los ejemplos son espléndidos y las metáforas lo son más. En mi caso, la que usa explicando como si cada uno de nosotros fuésemos un país, tendríamos que pensar muy bien a quién le otorgamos visa para entrar. Me convenció de ser más exigente con los valores que aprecio y como no permitir la entrada a mi mundo de, por ejemplo, chantajistas, manipuladoras o hipócritas.
No hay modo de no entender que si un empleado no funciona, es nuestra responsabilidad entrenarlo o simplemente dejar que se vaya y no contamine nuestro entorno.
Eleva de modo admirable el entusiasmo por capacitarnos y capacitar a quiénes nos acompañan en nuestra vida profesional.
Me sentí muy orgullosa de esta mujer mexicana, que ha logrado tanto con su marca “Kukis by Maru” y con su Escuela de Iniciadores.
Si eres empleado, profesionista independiente, empresario, si administras tu hogar , tu escuela y por supuesto tu vida, no debes dejar de leerlo. Créeme: hay mucho que aprender de ella.

Elige el bienestar

Cada día tenemos la oportunidad de hacer un sin fin de elecciones. Lo que vamos a comer, a beber, el tipo de pensamientos con los que iniciamos el día, el tema de conversación cuando nos encontramos con alguien, la lectura que haremos, la música que escucharemos, la palabras que diremos y el modo en el que nos vinculamos con los demás.
Las respuestas que damos a las situaciones que la vida nos ofrece, la actitud con la que emprendemos cada tarea, el modo como nos presentamos ante los demás y nuestros modos para interactuar con los otros.
Cada elección forma parte del tejido de nuestra vida. Y todas son importantes en primer lugar porque son la manifestación de nuestra esencia y además porque reflejan mi modo de estar en el mundo y mi libertad.
Al cabo del tiempo, se acumulan las consecuencias de cada uno de mis hábitos y puede ser una tragedia no haber hecho inteligentes elecciones.
Es importante detenerse a pensar en como prefiero vivir. Cultivar la virtud de la prudencia. Conservar un orden interno que promueva la paz, la tranquilidad, el crecimiento y el logro de las metas que nos hemos fijado.
El bienestar no solo es deseable: también es posible y es el resultado de esas múltiples elecciones que, siendo consciente o no, hago cada día.

Tu familia: tu mayor tesoro

Pobre de aquel que no tiene una familia. Pobre de aquel que ha despreciado, minimizado o devaluado a su familia de origen o a su hijos.

Nuestra familia de origen es el punto de referencia más esencial para entender nuestra personalidad. Nuestros padres que corrieron el mayor riesgo que se puede correr al traernos al mundo y brindarnos el cuidado que seguro nos dieron ya que estamos vivos y nuestros hermanos que son los testigos mejores de nuestra historia forman nuestra familia de origen. Esta familia nos da identidad. Nos sitúa en un lugar respecto al resto del mundo. Tomar lo que nos dieron y aprovecharlo es la única postura inteligente y desde luego la más valiosa. Con ese tesoro podremos construir lo mejor de nuestra familia nuclear, es decir, nuestros hijos y pareja. Honrarlos y respetarlos nos hará crecer.

Despreciarlos, minimizarlos e incluso negarlos evidencia pobreza intelectual y espiritual. De ahi venimos. Seguro no nos dieron todo lo que creíamos que merecíamos. Reconciliarse con lo que recibimos de ellos, incorporarlo a nuestra vida como un regalo, es una de las tareas fundamentales de la madurez.

Tus padres hicieron lo mejor que pudieron. Y eso era lo que había para ti.

Tus hermanos hacen lo mejor que pueden. Y eso es lo que hay para ti.

Tus hijos debieran enriquecerse con tu modo de recibir lo que tu familia de origen te ha dado. Ese círculo virtuoso es el que debe prevalecer.

Puedes despreciarlos, quejarte, rechazarlos, ignorarlos. Es la postura equivocada de quién en su soberbia y en su baja tolerancia a la frustración aun no ha entendido de que va la vida. Puedes permitir su abuso, si lo hay o aprovechar esa circunstancia para saber fijar limites y así relacionarte adecuadamente.

Puedes reconocerlos, honrarlos e integrar lo bueno que recibiste para ser agradecido con ellos. Aprender de lo que no te gustó, elaborarlo, entenderlo e interpretarlo adecuadamente para usarlo a tu favor, esa es la tarea.  Entender que todo está ordenado y que te tocó nacer ahí justo porque es el mejor lugar para que tu llegues a ser la mejor versión de ti misma es esencial.

Agradece todo lo que tu familia te ha dado. Intégralo, respétalo. Tu familia es tu red. Es tu cobija y tu fuente principal de crecimiento. Es tu refugio y tu lugar mejor de aprendizaje. Es una tesoro de valor incalculable. Y como ocurre con todo tesoro, hay que saber cuidarlo para ser verdaderamente ricos.