Los sismos internos

Dentro de nosotros también ocurren terremotos. Sentimos que algo o mucho dentro se destruye. Se caen ideas, creencias, proyectos, sueños. Sentimos angustia, miedo, ira, tristeza. De un momento a otro ha cambiado todo para nosotros. Si seguimos vivos debemos recuperarnos, aprender, reconstruir mejor y empezar de nuevo con mayores recursos debido a lo aprendido de la experiencia. Mientras hay vida hay oportunidad.

Las causas pueden ser ajenas a nuestro comportamiento o no: la pérdida de un ser amado, el diagnóstico de una enfermedad grave, la infidelidad de una pareja, la pérdida de un trabajo, la traición de un amigo, son sólo algunos de las muchas circunstancias que colapsan el mundo hasta entonces conocido y nos dejan tocar con esa vulnerabilidad que estamos siempre intentando desconocer.

El grado del daño depende de diversos factores: que tan bien cimentada está nuestra vida. Que tanto conocemos sobre rutas de salida, y medios de prevención. Que tantos recursos tenemos para aminorar la crisis. Y desde luego, la medida de reconocimiento de lo que pertenece a nuestra área de responsabilidad y que tanto no es así.

Estar protegidos existencialmente tiene que ver con hacer las cosas bien. Cuidar de nuestro cuerpo y de nuestro entorno. Prevenir posibles emergencias y tener recursos disponibles para enfrentarlas. Así, los daños pueden ser menores.

Duele mucho más cuando no hemos sido responsables. Duele mucho más cuando no hemos hecho las cosas bien.

El ciclo de la pareja

En toda relación de pareja se da un ciclo que tiene distinta intensidad pero que infaliblemente permanece: idealización-enamoramiento, devaluación-crisis. Nos estamos moviendo así todo el tiempo. En el momento de la idealización le atribuimos a nuestra pareja más cualidades de las que tiene, más ventajas que desventajas, imaginamos que nos va a dar más de lo que en realidad puede darnos, toleramos muchas situaciones y tenemos paciencia, estamos enamorados. Con el tiempo, cuando vamos sintiendo más seguridad en la relación, comenzamos a devaluar: encontramos defectos, descubrimos hábitos o costumbres que nos resultan insoportables, la criticamos en silencio o en voz alta y nos sentimos en crisis, con dudas sobre la relación. En estos momentos es cuando puede darse la ruptura o separación o infidelidad. Si no ocurre que nos separemos y seguimos, con el tiempo volveremos a idealizar y a enamorarnos de nuevo de nuestra pareja. La segunda vez que atravesamos el proceso ya no es tan intenso. Y así seguirá, el tiempo que dure nuestra relación, pasando por momentos de idealización y de devaluación.

Si lo pensamos bien, este fenómeno ocurre en todas nuestras relaciones, a momentos encontramos maravillas en el otro y al rato ya sólo podemos ver sus defectos. Lo importante es darse cuenta, resistir, saber que es lo normal y que eso no debe suponer terminar o destruir la relación.

El éxito de una relación de pareja no es no tener conflictos: es saber resolverlos. Si ante la menor desilusión o piedra en el camino piensas en dejar a tu pareja el problema es tuyo, no de tu pareja. Es muy importante aprender a comunicar asertivamente lo que te molesta, a tiempo, sin juicios, envuelto para regalo. Y siempre, siempre, poner más amor en donde está faltando.

Escucha el programa de radio Historias de todos, el martes 12 y el jueves 14, de 5 a 6 pm, en Radio Centro (1030 AM) en donde hablaré de la pareja con Mari Carmen Quintana. ¡No te lo pierdas!. También lo puedes escuchar por internet en la página de Radio Centro.