Sólo tu puedes cuidarte

Cada uno de nosotros somos responsables de cuidarnos. Puede ser que tengas cerca de ti a personas que te quieran mucho, que te amen, a las que les importes en verdad y de todos modos sigues siento tu el único responsable de cuidarte.

Los demás pueden orientarnos, acompañarnos, incluso compartir mucho con nosotros pero en definitiva no pueden ser responsables de cuidarnos.

Cuidarte significa una tarea muy delicada: saber que le hace bien a tu cuerpo y que lo daña. Procurarte el descanso adecuado.
Cuidar tu equilibrio emocional: reconocer lo que no es beneficioso para ti es fundamental. Ciertas conversaciones, ciertos escenarios, ciertas imágenes, actitudes, respuestas a lo que ocurre, relaciones con determinadas pueden resultar perjudiciales.

Decir algo o callarlo. Gastar un dinero en algo o no. Resolver a tiempo pendientes, ordenar tu agenda y decidir si debes comprometerte o no a las múltiples invitaciones que la vida puede hacerte.

Nadie puede conocerte mejor que tu. Nadie, por mucho que te quiera, puede hacerse cargo de tus necesidades afectivas.

Sólo tu. Si te cuidas, tendrás fortaleza y herramientas para enfrentar a la vida y no tendrás que recargarte en nadie. Si te descuidas, pagarás un precio por ello y además te convertirás en una carga para los demás.

Calidad de vida

Muchos de nosotros estamos buscando obtener una calidad de vida mejor. A veces creemos que eso sólo se puede alcanzar con dinero o una vez que hayamos logrado algo que anhelamos (una pareja, un grado académico, un hijo, un cierto peso, etc.). La verdad es que la calidad de la vida no depende ni del dinero ni de ninguna otra persona.

La calidad de nuestra vida depende exclusivamente de nosotros mismos y de lo que decidamos hacer con nuestro tiempo. He aquí algunas sugerencias que pueden incrementar la calidad de nuestra vida:

  1. Mantener un orden en nuestra casa. No acumular ropa o cosas que no usemos, reciclar lo que ya no necesitamos. Si no te tropiezas a diario con objetos rotos, desgastados, inútiles y tu vivienda es lo más linda y ordenada que puedas tener, cada día sentirás el placer de llegar ahí a descansar.
  2. Vivir sin prisas. No corras, no hagas más compromisos de los que con toda calma puedas atender. Dale a cada actividad el tiempo que merece, sin apresurarte, sin estresarte.
  3. Sé amable. Trata con especial cuidado a cada persona a lo largo de tu día. Mientras más amable seas la calidad de tu vida será mejor. No agredas, no insultes, no critiques, no lastimes el prestigio de nadie.
  4. Cumple con tus propósitos o metas que te hayas fijado. De poco a poco ir logrando objetivos nos aumenta el sentido de nuestra autoestima.
  5. Cuida cada área de tu persona: incrementa tus conocimientos, escucha música, ejercítate, come bien y cuida tu economía. No gastes lo que no tienes, eso sólo te generará dolores de cabeza y de cartera.
  6. Agradece lo que sí tienes y no le des vueltas a pensar en lo que no tienes.
  7. Disfruta de las miles de pequeñas cosas que hacen a la vida hermosa: una conversación con una amiga, un rico café, una flor, una nube, el rostro de una persona que amas, una interesante novela.

La calidad de cada día depende de nosotros mismos. Nadie puede ayudarnos si no lo hacemos cada uno.