Vivir en conciencia

Cuando no pensamos en las consecuencias de nuestras acciones solemos lastimar, desgastar, maltratar y destruir. A los demás o a nosotros. Actuar impulsivamente casi nunca funciona bien.

Una vida en la que se piensa primero y después se actúa puede ser mucho mejor que una en la que se actúa impulsivamente y después pensamos. Regálate en estos días momentos para pensar en como ser mejor y como hacer mejor.

Estamos a unos días de iniciar un año que se nos ofrece como un regalo y en el que podemos aprovechar cada instante, actuar con conciencia, reflexionar e intentar hacer de cada día una oportunidad para sembrar semillas buenas, que nos traigan una valiosa cosecha.

Dejemos atrás el rencor, las culpas, los miedos y las conductas auto destructivas. La vida debe ser una oportunidad para mejorar ese espacio dentro de nosotros. Lo único sobre lo que tenemos poder es nuestra conducta y las respuestas que damos a cada reto que nos ofrece la vida.

Hagamos uso de nuestra libertad para elegir, con conciencia, quiénes queremos ser.

 

Hijos inconformes

Es frecuente escuchar a los hijos quejarse de sus padres. Que sus padres no los escuchan, que no les dan todo lo que quieren, que no les cumplen sus caprichos.

¿Que hay detrás de estas quejas? ¿Porqué están inconformes y lo expresan? Sinceramente creo que son jóvenes que han sido mal educados: que sus padres sienten culpa por situaciones de tipo consciente o inconsciente como puede ser que se han divorciado, que han trabajado fuera de casa y les dedicaron poco tiempo, que no han sido pacientes o tolerantes… Tal vez la culpa inconsciente se deba a un rechazo sentido hacia ese hijo en particular o a otras complejas situaciones.

Los padres están obligados a ser responsables, a educar con firmeza y amor, a darles oportunidades para su mejor desarrollo a los hijos. Pero ningún padre o madre está obligado a darle TODO a su hijo: eso es simplemente imposible. Los padres NO tenemos todo, por lo tanto no podemos darlo a nuestros hijos. Los padres tenemos carencias y la lección más importante que podemos enseñarles a nuestros hijos es a ser responsables de ellos mismos y proveerse, por si mismos, una vez que son adultos, de lo que necesiten.

Si un hijo tuyo se queja constantemente, es señal de que tu te sientes culpable. Revisa esa culpa, trabaja con ella, perdónate e invita a tu hijo a crecer y a agradecer a pesar de tus carencias. Es su vida: que se haga cargo de ella. Y tu de la tuya.