Madurez: saber elegir

A la mitad de la década de los 50’s ocurren un sin fin de cambios fisiológicos que nos avisan que la vejez se está acercando a pasos agigantados. Psíquicamente,  la madurez debe ser el signo primordial. Para Clarisa Pínkola Estés es la Edad de la Elección.

Elegir el modo de ocupar nuestro único recurso no renovable: el tiempo. Ya sabemos que estamos más allá de la mitad de nuestra vida, que no queda un minuto que perder. Y perder el tiempo significa en mi opinión:

  • Estar con personas que nos agreden, que no nos quieren, a las que les caemos mal.
  • Discutir cuando ya sabemos que nuestro interlocutor no es capaz de escuchar, de reconocer, de admitir otros puntos de vista.
  • Leer textos mal escritos, insulsos, violentos.
  • Sostener conversaciones inútiles, superfluas, absurdas.
  • Usar los recursos en banalidades que no reditúan.
  • Descuidar nuestra salud, nuestros bienes, nuestras relaciones, los logros alcanzados.
  • Rumiar una y otra vez acerca de lo negativo y dejarse atrapar en el enojo o la desesperación.
  • Intentar cambiar lo que no se puede cambiar.

Aprender a vivir es un proceso muy largo: es urgente, a los 55, poner en práctica lo aprendido y seguir aprendiendo, tomando apuntes, repasando las lecciones, haciendo la tarea, estudiando acerca del enigma de estar vivos. Sin perder el tiempo, que queda poco. No vaya a ser que nos reprueben en el examen final.

 

 

Prioridades

Establecer prioridades en nuestra vida es indispensable para hacer de ella algo extraordinario. Es como tener un mapa con las señalizaciones que me indican hacia donde quiero ir. Me puedo desviar, perder el camino, equivocar la ruta pero si he pensado bien hacia donde voy y he marcado en mi mapa las indicaciones estoy en posibilidad de retornar y recomenzar.

El tiempo con el que contamos es limitado. La energía y los recursos también. Por ello es esencial saber como es que los quiero distribuir.

Podemos pasar tiempo con personas que no nos valoran. Comprar objetos que no necesitamos. Invertir energía en proyectos que no me van a retribuir. También podemos elegir quienes son prioridad A en nuestra lista: por ejemplo tu familia, tus padres, tu pareja, tus hijos, tus hermanos y tus amigos de verdad.

A cada momento estamos eligiendo como vamos a distribuir nuestros recursos y de estas elecciones va a depender la conformación de mi futuro. Reconocemos cuando elegimos mal por las consecuencias desagradables que padecemos en el presente. Esto nos da la información para tomar un retorno, una vuelta en U o hacer una parada y emprender de nuevo el camino. Lo fundamental es reflexionar en lo que me es más valioso en la vida y anotar en mi mapa de la vida las rutas claves, las señales a las que debo aferrarme para poder llegar.

El poder está en ti

El poder para construir tu vida está en ti. No en tu suerte, ni en tu dinero, ni en tu belleza, ni en el destino. Sólo reside en ti. De lo que decidas a cada momento se irá delineando tu futuro. Cada decisión es importante. Nada se queda en el vacío. He aquí 10 sugerencias que, de seguirlas, mejorarán tu vida:

  1. Piensa antes de actuar. Piensa antes de hablar.
  2. Cuida de ser amable con todas las personas.
  3. Di la verdad, siempre.
  4. Reconoce tus errores e intenta no volver a cometerlos.
  5. Cuida a tu cuerpo.
  6. Cuida tus relaciones, especialmente las más importantes que son tus seres más queridos: convive, comparte, no los ofendas ni los agredas nunca.
  7. Fija tus límites para ser respetada. No se puede respetar a quién no se respeta a sí mismo.
  8. Se cuidadosa en cada acción. Pon atención a cada acción dando lo mejor de tu persona.
  9. No estés escribiendo mensajes o consultando tu teléfono o llamando cuando estés interactuando con otra persona. Es una grosería.
  10. Recuerda que de cada elección hay una consecuencia. Elige pensando, elige lo más informada e inteligente que puedas.