Gratitud

Sentir gratitud no significa ignorar las dificultades. Significa que además de fijarte en los problemas puedes también detenerte a observar lo bueno. Esto te hará sentir con apoyo y podrás afrontar de mejor modo las circunstancias adversas.

Repara en los regalos del mundo: las estrellas, los animales, el color del cielo, las flores. Repara en todo lo que se ha escrito, en todo el arte y la ciencia que está ahí para que te acerques a disfrutarla.  Reconoce a  las personas que te han amado e incluso a las que al dejar de quererte te ofrecieron un aprendizaje. Acepta todo eso gratuito que has recibido en tu vida.

Reconoce la benevolencia que la vida ha tenido contigo. Date cuenta de todas las cosas buenas que tienes. Y agradece. Sabrás cuan afortunado has sido cuando lo hagas.

Mientras más seas capaz de reconocer y de agradecer, te sentirás más en paz y con capacidad para dar más. Y eso te ubicará en una espiral positiva de conciencia y abundancia.

Por cierto; gracias por leerme.

Sembrar cada día

Cada nuevo día es una oportunidad para sembrar. A cada momento estamos construyendo nuestro futuro. A cada instante estamos haciendo elecciones que tendrán repercusión posterior y ningún acto es inocuo. Ninguna palabra es estéril.

Debemos ser meticulosos en nuestras decisiones: el poder más importante que tenemos es el del trato que damos a los demás. Cuando somos amables, honestos, íntegros, generosos con nuestro tiempo y nuestro cariño estamos creando protección existencial. Cada encuentro con otra persona es una valiosa oportunidad para vincularnos desde el respeto y el interés en descifrar el enigma, maravilloso, de su corazón.

Hagamos que nuestra vida sea deslumbrante: intensa, buena. Así los avatares de la vida serán menos dolorosos porque estaremos acompañados. La agresión genera violencia. La agresión paga muy mal: le haces daño al otro y a ti mismo. La paciencia y la comprensión generan gratitud.

Reflexionemos para entender que cada uno de nosotros estamos hoy viviendo las consecuencias de nuestras elecciones pasadas y tomemos a partir de ahora mejores decisiones que nos lleven siempre a vivir lo mejor posible: que podamos mirar atrás con la certeza de haber puesto en cada acción, lo mejor de nosotros mismos.

La importancia de reparar

Todos nosotros hemos lastimado a otros. Unas palabras fuera de lugar, una crítica que fue dura, una ofensa inadvertida. A veces, un mal día o el cansancio nos hacen decir algo que realmente no sentimos o que si sentimos pero que no es necesario comunicar.

Y decimos palabras que luego nos generan arrepentimiento y malestar porque herimos a una persona querida, que no se merecía el daño. Para eso existe la reparación. Reparar significa reconocer nuestro error, admitirlo y pedir perdón. Es importante que al pedir perdón se haga diciendo explícitamente cuál fue el error cometido. La fórmula es decir: “me doy cuenta que hice X y lo lamento”. Es difícil no perdonar a quién reconoce valientemente su error. Es de grandes reparar.

Recordemos que el bienestar genera gratitud. Hacer lo posible para que quién esté con nosotros se sienta bien, querido, aceptado, reconocido, redundará en gratitud de su parte. No olvides que cuando agredes al otro el mayor daño te lo estás haciendo a ti misma. Y cuando eres amable con el otro, también el mayor beneficio será para ti.

Piensa dos veces antes de decir algo hiriente. Las palabras que lastiman van fracturando las relaciones, a veces hasta las rompen. Y aunque es posible reparar, hay heridas que tardan mucho en sanar.