La maternidad psíquica

Se madre psíquicamente significa, entre otras tareas, tener un espacio para el otro: pensar en lo que necesita, cuidar, escuchar, contener, proteger. Todos los seres humanos tenemos esa capacidad. No necesitamos ser madres biológicas para desarrollarla. Incluso es posible ser madre biológica y no ser capaz de acoger, respetar, nutrir a otra persona. Cuando un hombre o una mujer acepta a otro y procura su crecimiento, entonces está ejerciendo un maternaje psíquico. Buena falta que nos hace a todos ser aceptados, queridos, respetados. Buena falta que nos hace recibir caricias emocionales. Especialmente cuando las cosas no nos van tan bien.

Si todos los seres humanos, hombres y mujeres, nos detuviéramos con mayor frecuencia a pensar en lo que el otro necesita, nos preocupáramos por el bienestar y el crecimiento de los que nos rodean, es decir, ejerciéramos una actitud maternal bien entendida, que no es de sobreprotección sino de apoyo y estímulo para que del otro emerja lo mejor, nuestro mundo sería mucho mejor.

Es lo que toda madre desea: que cada hijo desarrolle al máximo sus virtudes y cualidades, darle a ese hijo el ambiente y el estímulo que lo lleve a ser la mejor persona que pueda ser. Así que esta es una invitación que hago hoy: cuidemos más a nuestro país, amemos mejor a nuestros hijos, veamos en los otros sus cualidades y procuremos ofrecer a los que nos rodean un espacio para que en la seguridad de nuestra aceptación, florezca lo mejor de cada uno.