Sin prisa

La mayoría de nosotros pasamos los días corriendo, con prisa. Apurados. Un estilo de vida maniaco. Las consecuencias de vivir de este modo son, entre otras:

. Estrés generalizado que debilita nuestro sistema inmunológico.

. Irritabilidad, preocupación, mal humor, acumulándose te llevan a la depresión.

. Pérdida de la claridad y calma que se necesita para tomar buenas decisiones.

¿Cómo desacelerarnos?

Haz algunas de las cosas que haces cotidianamente lo más despacio que puedas. Resiste la presión que te imponen otros para responder de inmediato. Encuentra la belleza del momento presente y disfruta de esa taza de café, de esa conversación, de tu respiración. Empieza poco a poco haciendo lo que haces de modo más lento, poniendo toda tu atención en esa actividad y en lo que te rodea.

Desacelerar el ritmo de tu vida es una de las acciones que realmente puede cambiarte la vida para bien.