¿Me prestas dinero?

¿Qué ocurre en un individuo que se ve obligado a pedir prestado? ¿Que sentimos cuando se nos acerca alguien a pedirnos prestado?  ¿Se debe pedir? ¿Se debe prestar? ¿Cómo negarse a prestar?

En cada caso, es necesario tomar en cuenta lo siguiente:

  1. ¿Es una conducta habitual en quién te está pidiendo prestado?. Si es alguien que ha acumulado deudas con muchas personas y que sigue sosteniendo un nivel de vida que no le corresponde… podemos inferir que es su estilo de vida. Un estilo de vida en el que no se acepta la realidad. Aceptar mi realidad significa reconocer que si genero 10 al mes debo vivir con 8 o con 9 o con 10… pero no con 14 o 16. Aceptar mi realidad es reconocer que NO puedo tener ese viaje, ese vestido, ese auto, esa universidad para mis hijos…
  2. ¿ Debes hacerte responsable de la incapacidad para reconocer los límites del otro?Si una persona no ha podido ajustarse a su realidad económica, necesita ayuda profesional. Esto significa que muy probablemente no se ajuste ni reconozca su realidad en otros aspectos. Salud mental implica reconocer y aceptar la realidad tal cual es.
  3. ¿Es una petición inusual, una emergencia? Esta es una situación bien diferente, en donde cabe la posibilidad de pensar más si queremos REGALAR parte o todo lo que nos piden. Pero no prestar.
  4. Cuando sientas deseos de ayudar al que te pide prestado toma en consideración que si necesita ayuda en psicoterapia tu préstamo va a colocar al otro en una posición muy incómoda.  Le vas a ayudar más si le regalas unas sesiones para que inicie un tratamiento con un profesional. No te vas a enojar cuando no te pague.

Es un tema muy complejo que nos permite pensar en que cada uno de nosotros debe asumir su realidad, ajustar el estilo de vida a lo que pueda generar y no hacer sentir culpable al otro, manipulándolo para que se haga cargo de lo que yo he sido incapaz de asumir.

La negación y sus consecuencias

Aceptar la realidad en toda su dimensión cuesta trabajo. Muchos de nosotros preferimos negarla, al menos parcialmente. Una modalidad de la negación consiste en reconocer que algo sucede y actuar cómo si no fuese cierto. He observado personas que admiten tener un problema con su peso, por ejemplo, mientras saborean unas galletas con abundantes calorías. He escuchado discursos de personas que se jactan de tener mucho dinero y habilidad para generarlo cuando están llenos de deudas y no cumplen con sus compromisos más elementales. Me he descubierto a mi misma, justificando y racionalizando antes que admitir la verdad.

La verdad puede resultar muy dolorosa. Yo lo comparo a levantarse un día cualquiera y descubrir una humedad en la pared: tengo dos alternativas, una es pedir ayuda, buscar al experto que revise y en su caso arregle la situación aunque me cueste dinero, tiempo y energía y la otra alternativa es colocar un cuadro, un póster o una cortina que tape a la grieta. No es necesario tener mucho sentido común para entender que en la segunda opción, la humedad crecerá, corroerá al muro y éste eventualmente se caerá. Puede ser que tarde años, puede ser, incluso, que me muera y herede a mis hijos esa casa y a ellos se les caiga encima el muro que yo no tuve la valentía de encarar y arreglar.

La realidad y la percepción son los grandes enemigos de la negación.

No salimos ilesos por negar nuestra realidad. Al contrario: la agravamos.

Comienza por revisar cada área de tu vida con el mayor sentido de realidad que puedas. Teniendo a la verdad frente a tí, tienes al go con qué trabajar para subir un escalón en conciencia y enfrentar con valentía, lo que sea necesario.