¿A quién cuido: a mi padre o a mi hijos?

Algunas mujeres se ven en la compleja situación de tener que recibir en su casa a un padre/madre que sufre de alguna adicción. O son los padres quiénes acogen a su hija y a su nieto en su casa. Una persona que padece la enfermedad crónica, progresiva y mortal llamada alcoholismo hace mucho daño a un niño.

Ser testigo (muchas veces silencioso) de un hombre que bebe de más, que pierde el equilibrio al caminar, que se deprime, o llora, o se enoja irracionalmente, que llega a altas horas de la noche, que pierde su trabajo: todas juntas o cualquiera de ellas, lastima profundamente a un niño. Sí además, su esposa, o su hija o su madre sufre por el dolor de ver a su ser querido (y a veces ya no tan querido) alcoholizado, el dolor se duplica.

¿Quieres que tu niño o niña elija una mala pareja para casarse? ¿Quieres que se embarace prematuramente? ¿Quieres que consuma drogas? ¿Crees que por darle asilo o recibirlo (y así ahorrarte dinero o trabajo) se va a curar?

Si quieres ayudar a un adicto sólo cabe una solución: se le exige acudir a un grupo AA y dejar de beber si quiere seguir viviendo en mi casa. Todas las demás opciones son nefastas. Es una enfermedad muy dolorosa, que lacera y destruye a las familias.

No destruyas la infancia de tus hijos. Si ese adulto no es responsable de sí mismo, al menos tú si debes serlo de tus hijos.