La soledad y su riqueza

En nuestra cultura hay un temor flotante a la soledad. Se le concibe cómo algo “malo”, triste, negativo. Y en aras de evitarla a toda costa entablamos relaciones con personas que nos lastiman, que no pueden valorarnos o que incluso nos desprecian.

Escuché recientemente la historia de un hombre que decidió ceder en todo ante una mujer con tal de tener una pareja. Ella abusó de él jugando con sus sentimientos, vaya, le perdió todo el respeto. Cuando le pregunté a él ¿porqué permitiste todo esos abusos? me respondió que no tolera la soledad, que necesita urgentemente una pareja.

Estar solo es en realidad estar con uno mismo. Es escuchar nuestras angustias, nuestros miedos, nuestros pensamientos. Eso puede ser muy amenazante. Pero sí lo hacemos desde la perspectiva de darnos la oportunidad de convivir con esa persona (que somos nosotros mismos) y la vamos conociendo, queriendo, respetando, cuidando, nos daremos cuenta del inmenso valor que sí poseemos. En la soledad podemos aprender mucho. Podemos reflexionar sobre lo que sí queremos y sobre lo que ya no deseamos en nuestra vida.

En la soledad podemos leer, escuchar música, ordenar nuestras cosas, planear nuestros años venideros. En la soledad podemos enriquecer nuestra vida. Y tendremos mejores cualidades que ofrecer a los demás cuando estamos acompañados.

Aceptar que otra persona nos maltrate, por miedo a la soledad, o por cualquier otro motivo, es muy doloroso. Mucho más doloroso que el camino de aprendizaje de cómo convivir con nosotros mismos. La vida es un privilegio, difícil muchas veces, pero llena de belleza, si sabemos verla.

 

Mi pareja me es infiel

Padecer la experiencia de la infidelidad de una pareja es un reto psicológico de grandes dificultades. Descubrir el engaño, lidiar con la ira, sufrir la tristeza, admitir la traición y sobrevivir con dignidad son algunas de las tareas que ésta situación presenta.

He aquí algunas ideas que pueden ayudarnos en éste doloroso proceso:

1. Reconocer que el infiel es infiel con independencia de cómo seas tú: esto significa que el otro necesita engañar con independencia de cómo seas tú, sí estás más delgada, sí eres más culta, sí te cambias el corte de pelo, sí eres más divertido o sí sabes más de cocina japonesa no importa. El que quiere cometer la infidelidad lo hace al margen de cómo sea su pareja.

2. No te lo tomes personal. Yo sé que esto es muy difícil pero es muy necesario entender que no te lo está haciendo a tí. Se lo está haciendo a sí mismo. El primer traicionado en la infidelidad es el que es infiel, se está traicionando a sí mismo.

3. No te humilles ni pierdas tu dignidad bajo ningún concepto. No hay persona que merezca ponerse en una situación así. Sí quieres seguir con tu pareja entonces NO hables del tema, cada vez que sacas el tema a relucir, o hacer cualquier referencia a la situación la LLENAS de energía y te lastimas irremediablemente. NO lo acuses, NO le eches en cara, NO busques pruebas. También puedes decidir terminar la relación y en ese caso hazlo cuando estés fuerte, tómate el tiempo que QUIERAS y alimenta tu espíritu.

4. Aprovecha ésta oportunidad para crecer. NO TE CULPES. Tú no tienes la culpa. De lo que sí eres responsable es de la ACTITUD con que tomas ésta situación: debes usar ésta situación para crecer. Aprende cosas nuevas, haz ejercicio, ponte guapa, toma un nuevo curso, trabaja con más empeño, diviértete. Es el mejor modo de canalizar la ira.

5. La ira es fuego. El fuego puede destruir y convertir en cenizas lo que toca. NO permitas que eso suceda, no destruyas al otro y mucho menos te destruyas. El fuego también puede transformar. Canaliza tu ira en energía positiva para tí. Usa esa fuerza para poner un negocio, acabar una carrera, correr un maratón o aprender un idioma. Deja de pensar en el tema. Ya pasó y aunque tu EGO es lo que más te duela (lo cuál es normal) debes tener la humildad para reconocer que sí, a tí te pueden engañar.

6. Sé humilde. No todo el mundo nos quiere y no siempre nos quieren cómo nosotros queremos. Sé tolerante a la frustración. Pero sobre todo, sé digna. Que el dolor no te rebase. Que te haga ser más grande y no más pequeña. No insultes a tu pareja. No te metas con la persona con la que se ha cometido el engaño. Intenta perdonarlos. Reza por él y por ella. Desea el bien para ellos. Desea y trabaja por tu bienestar. Agradece la experiencia de vida.

7. Disfruta de las cosas más pequeñitas: una flor, un pajarito, una rica comida, mirar el cielo, estar viva.

8. Incrementa tu círculo de amistades, inscríbete a un grupo, lee, diviértete. La vida no se acaba aún. Tu felicidad no puede depender de otra persona. Tu felicidad es una decisión interna. Perdona. Perdonate a tí misma por lo que te hayas lastimado en éste proceso.

9. Es un duelo con todas sus etapas. Va a pasar el dolor. Te lo prometo. Y vas a salir fortalecida. Depende de tí.

10. Habla del tema con quiénes lo hayan vivido, te van a entender. Y luego, deja de hablar del tema. Dale la energía de tus palabras a temas más constructivos para tí.

¿Porque elegimos a la pareja que elegimos?

Para elegir una pareja tenemos motivaciones conscientes y motivaciones inconscientes. Las motivaciones conscientes son las que nos llamaron la atención de modo favorable desde el principio: por ejemplo que le guste el mismo deporte que a mi o un valor familiar con el que nos identificamos.

Las motivaciones inconscientes son aquellas de las que no nos damos cuenta y precisamente son las que más conflictos nos van a crear a la larga: puede ser que necesitemos a una “madre” o a un “padre” y pensemos que esa persona podrá representar ese papel. O puede ser que deseamos ser quiénes mandemos en la relación y por eso busquemos a una persona sumisa. Puede ser que en el fondo no desee enamorarme y entonces busque a una persona cuyas limitaciones me impidan precisamente enamorarme. Recuerda que “en la tienda del amor, compras con lo que te alcanza”

Es fundamental intentar ser lo  más honestos que podamos con nosotros mismos para reconocer nuestras motivaciones  porque de otro modo, culparemos a nuestra pareja por no darnos algo que es incapaz de dar. En el fondo, lo ideal es que estemos satisfechos con nosotros mismos, que seamos nuestros propios proveedores de seguridad, afecto, alegría y compañía, para no exigirle al otro lo que yo no soy capaz de hacer por mi.

Te invito a que me escuches en MVS 102.5 FM hoy, a las 9 de la noche, en el programa  Conócete de Andrea Vargas y Adelaida Harrison, en el que estaremos profundizando en este interesante tema.