Humilde homenaje a Amos Oz

“El único viaje del que no se vuelve con las manos vacías es el interior. En el interior no hay fronteras ni aranceles, se puede llegar hasta las estrellas más lejanas. O ir a lugares que ya no existen y visitar a personas que ya no están”. Esta es sólo una de las tantas reflexiones del gran escritor Amos Oz, quién falleció ayer.

Su novela “Una historia de amor y oscuridad” me cambió para siempre la vida. Un hombre que vivió el suicidio de su amada madre. Un hijo único que creció entre libros. Un hombre profundamente sensible que dedicó tanto a la paz entre las personas y las naciones. Un alma ejemplar.

Su muerte: una pérdida para la humanidad. Su vida y su obra: un regalo precioso para quién sepa apreciarlo.

Ante las preocupaciones

Hay momentos en los que nos sentimos muy preocupados. Y con razón. Las circunstancias que no podemos controlar pueden ser motivo de angustia y si nos dejamos llevar suelen rebasarnos. Si permitimos que eso ocurra generaremos caos y destrucción.

Ante la preocupación hay un solo remedio: la ocupación. De nada sirve imaginar escenarios  negativos, alimentarnos de miedo, dejar de estar en el aquí y el ahora y perder la calma. Ocuparnos significa mejorar nuestro comportamiento y atender nuestros asuntos de la manera más cuidadosa que nos sea posible.

Podemos ocuparnos de lo que sí entra en nuestras posibilidades de cambio. Reflexionar en nuestros errores, dignificar a nuestro país y a nuestros compatriotas actuando honestamente, trabajando con dedicación, cuidando a nuestra gente. La paz y el bienestar comienzan dentro de cada casa, de cada centro de trabajo, en cada encuentro con otra persona.

Es nuestra responsabilidad reconocer en cada persona a un ser humano digno de respeto y darle ese trato que deseamos para nosotros. Ocupémonos en ser mejores seres humanos.