El costo de tus acciones

Cada uno de los actos que llevamos a cabo tiene un costo. Dicho de otro modo pagaremos una cuota por ellos. El cobro puede ser de contado, inmediato o a plazos y hasta muchos años después.
Un sencillo ejemplo: me encuentro a un conocido en un lugar público y decido no acercarme a saludarlo, por flojera, desidia o mera indiferencia. Al cabo de un tiempo alguien le pide una recomendación sobre mi persona. Puede ser que decida referirse a mi con desgano o incluso desagrado. Ese fue el costo que tuvo mi acción.
Otro ejemplo es la elección que hago cuando decido fumar: el costo puede ser a largo plazo, cuando al cabo de los años sea diagnosticado con un enfisema pulmonar.
Ninguna acción es inocua. Ninguna palabra expresada puede borrarse. Todo lo que hacemos va dejando una impresión, una huella, un efecto en los demás.
Por eso, es recomendable pensar antes de actuar. Estar muy atentos a nuestros comportamientos y ser meticulosos al momento de elegir.
Todos somos víctimas de nuestra personalidad: debemos trabajar en pulirla, embellecerla, mejorarla. Un psicoanálisis puede ser una excelente idea para lograr este objetivo, siempre que sea con un profesional.

Vivir en la verdad

Solemos distorsionar la verdad para alejar el dolor. Disfrazamos con palabras lo que está ocurriendo, simulamos ser diferentes, mentimos sobre lo que nos ocurre. Nos engañamos pensando que si no hablamos de “eso” que es lo que más nos duele, va a desaparecer. Minimizamos las consecuencias de acciones destructivas para nosotros o para los demás.

Nuestro aparato psíquico se enriquece con la verdad y se enferma con la mentira. Vivir en la mentira es lo que nos enferma emocionalmente. Cuando nos decimos nuestra verdad empezamos a cimentar el edificio de nuestra salud mental.

Pensar en las causas -verdaderas, sin pretextos- que nos han llevado al lugar exacto en el que estamos hoy (la calidad de nuestras relaciones, nuestra salud, nuestra economía, nuestro trabajo, etc.) es una de los pasos fundamentales para deducir que es lo que tenemos que modificar en nuestro comportamiento para alcanzar mejores resultados.

Este nuevo año puede ser tu gran oportunidad de tomar la decisión de reconocer tu verdad, de enfrentar cualquier situación con valentía y de construir una existencia auténtica.

Te invito a escuchar dos programas de radio en los que comentamos el tema “Pensar mejor para vivir mejor”. En Radio Centro, programa “Historias de Todos” con Maricarmen Quintana, martes 3 y jueves 5 de enero, de 5 a 6 pm, Ciudad de México. También lo puedes escuchar por internet.

Vivir en conciencia

Cuando no pensamos en las consecuencias de nuestras acciones solemos lastimar, desgastar, maltratar y destruir. A los demás o a nosotros. Actuar impulsivamente casi nunca funciona bien.

Una vida en la que se piensa primero y después se actúa puede ser mucho mejor que una en la que se actúa impulsivamente y después pensamos. Regálate en estos días momentos para pensar en como ser mejor y como hacer mejor.

Estamos a unos días de iniciar un año que se nos ofrece como un regalo y en el que podemos aprovechar cada instante, actuar con conciencia, reflexionar e intentar hacer de cada día una oportunidad para sembrar semillas buenas, que nos traigan una valiosa cosecha.

Dejemos atrás el rencor, las culpas, los miedos y las conductas auto destructivas. La vida debe ser una oportunidad para mejorar ese espacio dentro de nosotros. Lo único sobre lo que tenemos poder es nuestra conducta y las respuestas que damos a cada reto que nos ofrece la vida.

Hagamos uso de nuestra libertad para elegir, con conciencia, quiénes queremos ser.

 

El poder está en ti

El poder para construir tu vida está en ti. No en tu suerte, ni en tu dinero, ni en tu belleza, ni en el destino. Sólo reside en ti. De lo que decidas a cada momento se irá delineando tu futuro. Cada decisión es importante. Nada se queda en el vacío. He aquí 10 sugerencias que, de seguirlas, mejorarán tu vida:

  1. Piensa antes de actuar. Piensa antes de hablar.
  2. Cuida de ser amable con todas las personas.
  3. Di la verdad, siempre.
  4. Reconoce tus errores e intenta no volver a cometerlos.
  5. Cuida a tu cuerpo.
  6. Cuida tus relaciones, especialmente las más importantes que son tus seres más queridos: convive, comparte, no los ofendas ni los agredas nunca.
  7. Fija tus límites para ser respetada. No se puede respetar a quién no se respeta a sí mismo.
  8. Se cuidadosa en cada acción. Pon atención a cada acción dando lo mejor de tu persona.
  9. No estés escribiendo mensajes o consultando tu teléfono o llamando cuando estés interactuando con otra persona. Es una grosería.
  10. Recuerda que de cada elección hay una consecuencia. Elige pensando, elige lo más informada e inteligente que puedas.