Dejar atrás el pasado

Cuando no logramos liberarnos de las cargas del pasado nos estamos perdiendo del presente. Es casi imposible tener energía para disfrutar y construir en el momento actual si no hemos soltado con ese pasado que nos atormenta.

En ocasiones se debe a que no logramos perdonar a esa persona que nos hizo daño: tal vez abusó de nosotros, nos engañó, nos estafó, nos mintió. Debemos admitir la parte de responsabilidad que nos atañe. Nos dejamos: por ingenuidad, por necesidad o por mera distracción. Esa persona nos ha dejado una lección.

En otras ocasiones el problema es que no logramos perdonarnos a nosotros mismos porque somos muy rígidos, exigentes o intransigentes. Nos está haciendo falta compasión.

Tenemos una sola vida. El tiempo pasa inexorable. Lo que podemos recibir, si nos abrimos a la oportunidad, es mucho. No le dediques más energía a algo que ya pasó y sobre lo que no tienes poder para cambiar. Mejor empieza hoy a trabajar en serio para crearte el mejor de los destinos. El único tiempo sobre el que tenemos poder, es ahora mismo.

Estaré en Radio Centro, en el 1030 de AM el jueves 29 de septiembre  a las 5 pm hablando sobre este tema con Mari Carmen Quintana, en el programa Historias de Todos: http://www.radiocentro1030.mx

¿Qué percibes del mundo?

“No vemos al mundo tal como es, vemos al mundo tal como somos”. Indudablemente cada quién percibe del mundo lo que puede. Si adentro de tí hay odio, rencor, amargura, envidia, miedo o celos, eso es lo que percibirás afuera.

Si dentro tuyo hay paz, bienestar, perdón, compasión, misericordia y amor, eso es exactamente lo que verás afuera y con lo que te encontrarás.

Nuestra percepción del mundo es selectiva y el filtro es lo que nuestro corazón alberga.

Comienza a perdonar. En especial a ti misma, por lo que hayas hecho equivocadamente. Comienza a amarte más, que nada más tenemos esta vida y se pasa muy rápido. Empieza a sonreír frente al espejo y date una mirada cálida. Esta se va a multiplicar.

Escucha lo que hablas y date cuenta de los temas que eliges, de las noticias que escuchas, de lo que preguntas a los demás. Se cuidadosa, especialmente meticulosa con lo que dices. Y no permitas que entre a ti nada que sea malo, desagradable o miserable. No acumules odios. Llénate de agradecimiento y serás abundante en bienestar.

El regalo de la vida

La vida es un regalo. Se nos ha dado la oportunidad de vivir. Con muchas dificultades, sin duda. A cada uno nos tocan retos por demás complejos: el abandono en la infancia, la vivencia de experiencias muy dolorosas en la infancia. Las carencias económicas para unos, las emocionales para otros. El abuso sufrido por personas ignorantes. Los complejos de inferioridad, la verguenza tóxica, el miedo.

Relaciones en la adolescencia que nos pusieron en peligro. La ingesta de sustancias que nos hicieron daño. Un embarazo prematuro. Un aborto sin pensar. Un matrimonio equivocado. ¡Cuantas vivencias difíciles hemos tenido que enfrentar!

Pero… estamos vivos. Sobrevivimos. Aún ahora seguimos enfrentando dificultades, temores, angustias. Todo esto es cierto. Pero…estamos vivos. Y podemos perdonar y perdonarnos. Podemos aprender a decirnos la verdad. Podemos empezar de nuevo y ser mucho más responsables. Podemos ir a un análisis y revisar nuestros modos de enfrentar la vida y reconstruirnos. Podemos amar más. Y encontrar el amor. Depende de que queramos hacerlo. Debemos comprometernos con nosotros mismos. Nadie puede vivir mi vida por mi. Si yo entiendo el regalo de la vida y aprovecho cada instante, seguro, seguro descubriré el inmenso regalo que es la vida.

Aprender a vivir

Vivir es un arte y como ocurre con todo arte, hay reglas que nos permiten aprender a hacerlo. Yo creo que algunos son verdadedos artistas del vivir. Y otros, menos avezados, somos meros artesanos. Pienso en alguna artesanía: una blusa bordada a mano, un jarrón de talavera, un rebozo tejido. Quién logra hacerlo bonito necesariamente ha tenido que entender como manejar los materiales, ha practicado día con día, ha preguntado a los que saben más, ha imitado a los que lo hacen bien, se ha equivocado y ha tenido que comenzar de nuevo. Seguro ha tenido que reparar, descansar del trabajo, dejarlo un ratito de lado y ha desarrollado disciplina para poder construir algo bello.

Cada día es una oportunidad para aprender a vivir. Lo bueno es que existe el terrón de azúcar de Cortázar, el tiempo recobrado de Proust, el invento de la soledad de Auster, el Balzac de Zweig y el estoico de Pessoa. Lo bueno es que hay un Galeano, una Sontag, un Freud. Lo mejor es que hay maestros que nos ayudan a entender.

Lo bueno es que existe el sentimiento que nos dice cuando dejar de hacer algo, cuando retirarnos, cuando seguir, cuando cambiar, cuando pedir perdón y cuando decir te quiero. Lo bueno es que existen las lágrimas y los abrazos y la ternura y los besos.  Lo bueno es que existe la soledad para poder reflexionar y la compañía para saber quiénes somos. Lo mejor es que existe el amor. Lo más importante es el amor.

Lo bueno es que hay animales, perros, gatos, mariposas, catarinas, abejas, tiburones, leones, tortugas. Lo bueno es que hay flores, árboles, nubes, música, el cine, la literatura, el psicoanálisis.  Lo mejor es que hay amigas, alumnas, hermanas, hermanos, hijos, padres, madres, sobrinas, amigas-alumnas, personas maravillosas. Lo más preciado es saber que amas y eres amada. Lo más importante son las personas.

Lo bueno es que a diario tenemos oportunidad para recomenzar, para arreglar, para corregirnos, para perdonarnos, para ser menos dependientes y más fuertes, para ser menos agresivas y más amables, para juzgar menos y reconocer más nuestros errores, para leer y para aprender. Lo más importante es saber relacionarnos con las personas. Lo mejor es que mientras haya vida, hay posibilidad de aprender a vivir.

La importancia de reparar

Todos nosotros hemos lastimado a otros. Unas palabras fuera de lugar, una crítica que fue dura, una ofensa inadvertida. A veces, un mal día o el cansancio nos hacen decir algo que realmente no sentimos o que si sentimos pero que no es necesario comunicar.

Y decimos palabras que luego nos generan arrepentimiento y malestar porque herimos a una persona querida, que no se merecía el daño. Para eso existe la reparación. Reparar significa reconocer nuestro error, admitirlo y pedir perdón. Es importante que al pedir perdón se haga diciendo explícitamente cuál fue el error cometido. La fórmula es decir: “me doy cuenta que hice X y lo lamento”. Es difícil no perdonar a quién reconoce valientemente su error. Es de grandes reparar.

Recordemos que el bienestar genera gratitud. Hacer lo posible para que quién esté con nosotros se sienta bien, querido, aceptado, reconocido, redundará en gratitud de su parte. No olvides que cuando agredes al otro el mayor daño te lo estás haciendo a ti misma. Y cuando eres amable con el otro, también el mayor beneficio será para ti.

Piensa dos veces antes de decir algo hiriente. Las palabras que lastiman van fracturando las relaciones, a veces hasta las rompen. Y aunque es posible reparar, hay heridas que tardan mucho en sanar.