Límites y salud

Proteger nuestro espacio, cuidar nuestro cuerpo, respetar y honrar nuestras relaciones: son responsabilidades que cada uno tenemos. Por mucho que otra persona nos quiera, no puede hacer ese trabajo por nosotros. Si sabemos fijar límites podremos recuperar nuestra salud emocional. No hacerlo nos enferma.

Los límites son las fronteras que marcamos para delimitar y salvaguardar lo que es nuestro. Cuando permitimos que otros los traspasen nos ponemos en riesgo. ¿Cuánto tiempo permanece protegida una casa sin ventanas ni puertas?

Saber cuando y como dejar que alguien entre a nuestra casa, conocer las características de las personas tóxicas y entender algunas de las dinámicas del abuso son los temas principales de mi libro: Fija tus límites. Está disponible a la venta impreso y también en formato digital. Si te interesa escríbeme un correo electrónico para hacértelo llegar.

La maternidad psíquica

Se madre psíquicamente significa, entre otras tareas, tener un espacio para el otro: pensar en lo que necesita, cuidar, escuchar, contener, proteger. Todos los seres humanos tenemos esa capacidad. No necesitamos ser madres biológicas para desarrollarla. Incluso es posible ser madre biológica y no ser capaz de acoger, respetar, nutrir a otra persona. Cuando un hombre o una mujer acepta a otro y procura su crecimiento, entonces está ejerciendo un maternaje psíquico. Buena falta que nos hace a todos ser aceptados, queridos, respetados. Buena falta que nos hace recibir caricias emocionales. Especialmente cuando las cosas no nos van tan bien.

Si todos los seres humanos, hombres y mujeres, nos detuviéramos con mayor frecuencia a pensar en lo que el otro necesita, nos preocupáramos por el bienestar y el crecimiento de los que nos rodean, es decir, ejerciéramos una actitud maternal bien entendida, que no es de sobreprotección sino de apoyo y estímulo para que del otro emerja lo mejor, nuestro mundo sería mucho mejor.

Es lo que toda madre desea: que cada hijo desarrolle al máximo sus virtudes y cualidades, darle a ese hijo el ambiente y el estímulo que lo lleve a ser la mejor persona que pueda ser. Así que esta es una invitación que hago hoy: cuidemos más a nuestro país, amemos mejor a nuestros hijos, veamos en los otros sus cualidades y procuremos ofrecer a los que nos rodean un espacio para que en la seguridad de nuestra aceptación, florezca lo mejor de cada uno.