De lo que te pierdes, por envidiosa

Cuando la envidia se apodera de nosotras, actuamos de modo agresivo, negativo, atacando a la persona que nos ha despertado la envidia. Y lo que logramos con esta actitud es perdernos de lo bueno que esa persona podía ofrecernos. Es decir, que si soy capaz de transformar mi envidia, seré capaz de reconocer que necesito trabajar en mi persona, que necesito ser humilde y reconocer que no tengo todo, ni podré tenerlo nunca y que es mejor disfrutar de lo bueno que los demás pueden brindarnos.

Recordemos que sentimos envidia cuando deseamos eso que la otra persona tiene y en todo caso deseamos destruirla con tal de que no nos ponga frente a nosotros la prueba de nuestra carencia.

Recordemos que no hay obstáculo mayor al crecimiento que estar invadidas por la envidia y que esa envidia nos impide pensar, relacionarnos, compartir y crecer.

Reconoce que no es posible tenerlo todo. Reconoce que desde la humildad aquel que tiene más que tú (cultura, dinero, buen gusto, relaciones, etc.) puede compartirlo contigo, pero si tu reacción es de odio, maltrato o devaluación a causa de tu envidia, te vas a perder de mucho en la vida.

 

¿Necesitas psicoterapia?

Me ocurre con mayor frecuencia de la que desearía, que escucho comentarios absurdos alrededor del tema de la psicoterapia y la dependencia: ¿si voy a terapia me voy a hacer dependiente de mi terapeuta?

¿Para que me sirve ir a terapia?

¿Porqué le voy a contar a un extraño lo que me sucede?

Sócrates dijo: “Una vida sin examen no es digna de ser vivida”, ir a terapia significa escucharse a uno mismo, significa darse un espacio personal para reflexionar sobre la propia vida. Significa entender mejor quiénes somos, qué estamos haciendo y cuáles son nuestros patrones de relación que pueden estar deteniendo nuestro desarrollo. Significa elaborar nuestros duelos y tener un lugar para, ante un otro entrenado para tal objetivo, aprender a relacionarnos mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Esgrimir el argumento de la dependencia para evadir enfrentarnos a nuestra vida es, por decir lo menos, una cobardía. Sí acudo con un profesional no tengo porqué generar una dependencia.

Sí tu respuesta es sí a alguna de las preguntas siguientes, sin duda te beneficiarás con un proceso serio de psicoterapia:

1. ¿Sientes angustia con frecuencia y no sabes exactamente a qué atribuirla?

2. ¿Estás irritable, de mal humor, enojado y te sales de control más de una vez a la semana?

3. ¿Estás pasando por un duelo y sientes una tristeza enorme?

4. ¿Tienes problemas graves en tus relaciones personales?

5.¿Permites abusos, violencia verbal o física?

¿Porqué para arreglar el dolor de muelas sí vas al dentista (¿y no temes a la dependencia?) y para arreglar un dolor del alma no vas a psicoterapia?