El valor de la verdad

Hablar con la verdad suele ser difícil. Preferimos matizar, adornar, decorar, minimizar o maximizar aspectos de nuestra realidad con tal de no sentir el dolor que supone reconocer las cosas como son.
Es curioso que nos creemos eso de “si no hablo de esto, va a desaparecer”. O por lo menos hacemos hasta lo imposible por creerlo.
Pero eso no ocurre jamás. Lo que se esconde crece, se alimenta de la misma energía con lo que lo estoy ocultando y se va haciendo cada vez más grande, más difícil de enfrentar, más complicado de tocar.
Y mucho más costoso solucionarlo.
Es poner encima de la humedad de una pared un cuadro, y luego uno más grande ante la grieta que va creciendo, al cabo del tiempo una cortina y cuando ya no alcanza para tapar aquello, hasta un telón de teatro. La pared se va a caer. Y me va a salir carísimo arreglarla.
Si en su lugar, en el momento en el que detecto la humedad voy a buscar ayuda, raspo la humedad, uso el impermeabilizan adecuado, sale mucho más barato, tengo menos desgaste de recursos y además adquiero lo más importante de todo: paz mental.
La mentira enferma, separa, destruye, aniquila a las relaciones, deteriora la personalidad, lastima y hiere. La mentira no sirve para nada.

Vivir en la verdad

Solemos distorsionar la verdad para alejar el dolor. Disfrazamos con palabras lo que está ocurriendo, simulamos ser diferentes, mentimos sobre lo que nos ocurre. Nos engañamos pensando que si no hablamos de “eso” que es lo que más nos duele, va a desaparecer. Minimizamos las consecuencias de acciones destructivas para nosotros o para los demás.

Nuestro aparato psíquico se enriquece con la verdad y se enferma con la mentira. Vivir en la mentira es lo que nos enferma emocionalmente. Cuando nos decimos nuestra verdad empezamos a cimentar el edificio de nuestra salud mental.

Pensar en las causas -verdaderas, sin pretextos- que nos han llevado al lugar exacto en el que estamos hoy (la calidad de nuestras relaciones, nuestra salud, nuestra economía, nuestro trabajo, etc.) es una de los pasos fundamentales para deducir que es lo que tenemos que modificar en nuestro comportamiento para alcanzar mejores resultados.

Este nuevo año puede ser tu gran oportunidad de tomar la decisión de reconocer tu verdad, de enfrentar cualquier situación con valentía y de construir una existencia auténtica.

Te invito a escuchar dos programas de radio en los que comentamos el tema “Pensar mejor para vivir mejor”. En Radio Centro, programa “Historias de Todos” con Maricarmen Quintana, martes 3 y jueves 5 de enero, de 5 a 6 pm, Ciudad de México. También lo puedes escuchar por internet.

El precio de la mentira

Vivir es difícil. Lo es mucho más cuando se vive desde la mentira. Cuando se han experimentado situaciones que nos resultan vergonzosas, como puede ser el suicidio de un ser querido o el abandono de una madre, por citar dos ejemplos que son tan humanos como dolorosos, solemos intentar disfrazar la realidad o minimizarla, alterando la historia. Creemos que si no hablamos de ella o si la alteramos minimizándola, entonces ya no hará más daño.

Lamentablemente, esto nunca ocurre así. Cuando mentimos a nuestros hijos, ellos lo saben. En algún nivel de su conciencia detectan que estamos mintiendo y se empeñaran en conocer la verdad. Algún dia la sabrán. Y si les hemos mentido, su confianza en nosotros como padres se verá severamente dañada. Este es uno de los muchos efectos secundarios de la mentira.

Otro efecto es que desde la mentira no es posible crecer. La verdad es el alimento principal del aparato psíquico. La mentira enferma y daña. Es un veneno especialmente tóxico. Lo que nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida puede y debe ser aprovechado para crecer, para ser mejores personas, para expandir nuestros horizontes y alcanzar el desarrollo de nuestra personalidad. Si lo disfrazamos, ocultamos o minimizamos, estamos desperdiciando el inmenso potencial que el sufrimiento ofrece. Estaremos además, aumentando el dolor.

Lo que nos duele, debemos hablarlo. Lo que nos lastima, tenemos que expresarlo y acomodarlo en el lugar que corresponda. Cuando las experiencias se hablan, se viven en su justa dimensión. Se deposita la energía en las palabras y se libera para seguir adelante.

Mantener una mentira tiene un precio muy alto: perder la experiencia de crecimiento por un lado y generar inmensa desconfianza en quiénes nos rodean, por el otro. Nada fractura más una relación que el hecho de perder la confianza en el otro.

Seamos valientes y vivamos apegados a la verdad. Las recompensas son enormes.

Bienestar

Todos nosotros deseamos alcanzar el bienestar en nuestras vidas. He aquí una breve guía que puede ayudarnos:

1. Habla con la verdad: Especialmente contigo. No te mientas respecto de tu estado de salud, de tu situación financiera, del estado en que se encuentran tus relaciones con los demás. La honestidad es el punto de partida para mejorar, cambiar y solucionar una a una las situaciones no resueltas de tu vida.

2.Renuncia a lo que no pudo ser, a lo que no pudiste tener, a lo que no es. No vivas lamentándote y quejándote de lo que no tuviste. Lo que no es o no fue ya no tiene remedio. Contempla y registra lo que si tienes, lo que hay. Aprende a decir “esto es lo que hay” y con esto debo continuar.

3. Prioriza. En la vida de cada uno de nosotros hay unas cuantas cosas importantes y muchas otras que no lo son. Dale importancia a lo que sí es importante: tu salud, tus relaciones con los que amas, tu bienestar. Cuando te empieces a amargar o irritar ante algo pregúntate: ¿esto será importante dentro de 5 años? Si la respuesta es no, ejerce tu mejor actitud y déjalo pasar.

4. Cuídate. Nadie puede hacerlo por ti. Tu debes cuidar a tu cuerpo, a tu mente, a tus relaciones, a tu casa, a tu trabajo.  Come bien, ejercítate, cumple con tus promesas, sé íntegro y honesto. No te hagas de enemigos, sé amable con los que te sirven.

5.  Conserva sólo las relaciones que te nutran. Una señal de salud mental es cuando la persona identifica seres que pueden ser nutricios y los fomenta y conserva esas relaciones. Lo patológico es rodearse de seres que aporten cosas buenas a nuestra vida. Y los parásitos, los agresivos, las sanguijuelas, los prepotentes y otras alimañas: fuera!

6. Resuelve tus pendientes: si tienes deudas, págalas y deja de gastar estérilmente. Si no tienes tu testamento o tienes asuntos legales o de salud, si tienes que pedir un perdón: hazlo ya. Si tienes que expresar algo que te quema por dentro: hazlo ya. Cuanto más ligera viajes… más lejos llegarás.

7. Elimina la basura: cosas que no usas, ropa que no te pones, relaciones que te hacen daño, libros que no lees, papeles que ya no sirven. No tengas una sola cosa que no sirva: eso enferma y obstaculiza el fluir de tu vida. Menos es más.

8. Descansa y diviértete: todos los días planea como y cuando descansar. Ríe, diviértete, ten sentido del humor, aprende nuevas habilidades, interésate por aficiones, aprovecha tu tiempo, tu tiempo es tu vida.

9. Cumple con tus responsabilidades: si adquieres una responsabilidad cumple con ella. Se puntual, dale valor a tu palabra, no prometas lo que no podrás cumplir, no te comprometas a hacer lo que no quieres o no puedes. Sé íntegro y darás mucha calidad a tu vida.

10. Aprende a estar solo: ejercer la práctica de la soledad deliberada es uno de los más grandes regalos que puedes hacerte. Si aprendes a disfrutar tu compañía dependerás menos de los otros, tendrás oportunidades para pensar y saber mejor que quieres y a quién quieres, organizarás mejor tus ideas y tu vida.

¿En que piensas para no pensar?

Todos nosotros tenemos pensamientos obsesivos que habitualmente nos conducen a actos compulsivos. Desde acomodar nuestros billetes en un orden determinado, tener un cierto número de cosas en la alacena (tengo una amiga que tiene 5 de cada cosa, por ejemplo 5 latas de atún y su una se consume ella tiene que reponerla lo antes posible porque se pone muy nerviosa si hay 4), algunos tenemos supersticiones como entrar con el pie derecho a un lugar o no pasar por debajo de una escalera…manías, mañas, ideas.

Vivir es difícil. Sentir y reconocer a nuestra realidad tal como es con todas las circunstancias que no nos gustan o que nos afectan es para valientes. Decirnos la verdad sobre nosotros mismos y sobre nuestras relaciones es muy complicado. Por eso, en ocasiones elegimos pensar en algo superfluo para no pensar en lo importante. O elegimos acomodar un cajón obsesivamente en lugar de reconocer nuestra agresión o nuestros deseos sexuales insatisfechos o vergonzosos.

Las obsesiones tienen significado y explicación. No se eligen al azar sino que tienen un sentido inconsciente. Escucha HOY a las 11 am el programa de radio Eneagrama Conócete con mis queridas amigas  Andrea Vargas y Adelaida Harrison quiénes me invitaron para hablar sobre esto. Yo lo disfruté mucho, seguro tu también lo harás. Es en el 102.5 FM, MVS o por internet en http://www.noticiasmvs.com

El progreso emocional

A lo largo de nuestra vida es fundamental buscar el crecimiento y el progreso emocional. Si no procuramos crecer día con día las consecuencias para nuestro futuro serán muy dolorosas. Para Bion, el progreso emocional se da gracias a la capacidad de la mente para asumir la verdad. Mientras más abiertos estemos a reconocer nuestra propia verdad tendremos mayores posibilidades para crecer.

La verdad nutre: a las relaciones, a la calidad de nuestra vida.

La mentira envenena: las relaciones y la calidad de nuestra vida.

Cuando sabes que una persona te miente pierdes toda la confianza en ella. Aristóteles decía: “todos los hombres desean por naturaleza saber”. Es bien cierto que la aceptación de nuestra realidad siempre nos es conveniente. Desde el conocimiento de mi realidad estoy en condiciones de mejorar, de reparar, de prevenir.  Sólo puedo decidir hacer algo bueno con mi vida a partir del conocimiento de mi realidad.

Un criterio para saber cuál es mi realidad es el de sentir dolor, temor, vergüenza o miedo de admitirla. Sí es así, tenlo por seguro, esa es la verdad. Mentirte a ti mismo te conduce a la angustia, a la confusión y al vacío. Vivimos en una época en la que parece muy fácil mentir: una tarjeta de crédito puede darte la posibilidad de engañarte sobre tus posibilidades reales de compra, una cirugía plástica puede contribuir a engañarte sobre tu edad, una droga colabora en el olvido de tus responsabilidades. Perderse en el consumismo y olvidar lo importante de la vida parece un camino fácil.

Sea esta una invitación a decirte la verdad: sobre tu relación de pareja, tus relaciones con tus hijos y sus problemas, tu situación económica, tu estado de salud y especialmente lo que estás haciendo día a día con tu vida.