Machismo y régimen de terror

El macho es en realidad un misógino. La palabra misoginia viene del griego y significa odio a la mujer.  Los hombres y las mujeres pueden ser misóginos o machistas. Debido a su misoginia cometen actos violentos contra las mujeres que pueden ir desde la indiferencia, la devaluación, la denigración, las amenazas, la violencia física y hasta el femicidio.

Es muy importante entender que este comportamiento es el resultado de prejuicios que se adquieren desde la infancia. Se basa en el pensamiento de la diferencia. Para generar violencia siempre hacen falta dos. Muchas mujeres hacemos alianzas inconscientes con hombres machos que nos someten a un régimen del terror: este tiene conductas claramente identificables: el hombre macho tiene conductas de intimidación, amenazas, puede ser persecutorio espiando tus correos, tus mensajes de WhatsApp, casi siempre tienen una obsesión posesividad y celotipia. Te amenazan con que si no haces lo que ellos quieren va a terminar en violencia. Pueden iniciar con violencia verbal: gritos, insultos, denigraciones y luego comienza la violencia física rompiendo puertas, golpeando la mesa con el puño, etc. De ahí seguirán con golpes a la mujer. Si estás atrapada en un régimen del terror es fundamental que salgas de ahí. En primer lugar, hay que identificarlo, reconocer que estás triste, que tu autoestima ha disminuido, que te sientes menos, que estás confundida, que no te atreves a contarlo a nadie. De ahí sigue la denuncia. Recuerda que lo que no se denuncia se perpetúa. Si no denuncias entonces eres cómplice. Y desde luego, lo más recomendable es someterse a una psicoterapia con un profesional para entender porqué escogiste a ese hombre para que sea tu pareja y las razones para permanecer junto a él. Recuerda que la independencia emocional es la consecuencia de la independencia económica. No todos los hombres son machos ni lo son todas las mujeres.

Todos somos personas y todos merecemos el mayor de los respetos. Nadie, ni ella, ni él, merece someterse a ningún tipo de violencia: ni verbal, ni emocional, ni psicológica ni física.

Ingrid, Fátima

El feminicidio es entendido como el asesinato de mujeres y fue reconocido en el 2007 en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una vida libre de violencia, lo que propició la legislación con perspectiva de género. El feminicidio no es el homicidio de una mujer: es el asesinato a una mujer por el hecho de ser mujer.

El domingo 9 de febrero de este año ocurrió en la Ciudad de México un feminicidio más: Erick Francisco Robledo, su pareja, la asesinó en una discusión. Hubo gran indignación en la sociedad no sólo por el asesinato,sino por la difusion que hubo en las redes de las fotografías de la víctima. Recordarla viva y feliz o de ese modo. La dignidad de Ingrid se puso en juego.

Escribe Susan Sontag en su maravilloso ensayo “Ante el dolor de los demás” que lo que la fotografía dice se puede interpretar de muy diversas maneras. Y es cierto. Es necesario reflexionar profundamente al rededor de lo que se publica. Las imágenes pueden resultar perturbadoras, ofensivas, provocativas. ¿Qué sentimos cuando vemos este tipo de imágenes? ¿A dónde nos lleva?

Por otra parte, también en la Ciudad de México, se llevó a cabo el secuestro y después el asesinato de la niña Fátima, de tan sólo 7 años. Han sido detenidos los responsables de este terrible crimen. ¿Cómo se gesta la psicopatía? Desde la más temprana infancia,el maltrato, la violencia que siempre genera violencia, la enfermedad mental que es lo que se padece para ser capaz de cometer un asesinato. El duelo por el que los familiares de Ingrid, de Fátima y de cada mujer u hombre, es decir , de cada persona que es violentada, asesinada, maltratada,  se experimenta es sumamente doloroso y se requiere de ayuda profesional para poder superarlo, aunque nunca se logre del todo.

¿Qué es la violencia? ¿Qué podemos hacer frente a ella? Violencia es imposición, es abuso de poder, es la incapacidad de respetar al otro en tanto otro. Uno de los más importantes mensajes de la violencia es el mensaje del poder. No hay violencia que no esté basada en relaciones de poder y, en este sentido, en degradar o eliminar al otro.  El antídoto es la resistencia pacífica, la denuncia, el trabajo por la paz.