Señales que indican falta de límites en las relaciones

Los límites tienen la función de protegernos, de diferenciarnos, de conservar nuestra integridad. Sí se establecen y respetan los límites las relaciones con los demás no son fuente de conflicto. Cuando no ponemos límites nos pierden el respeto.

Las señales más claras de la falta de límites en la relación de pareja son:

1. Vivir en constante ansiedad.
2. Estar complaciendo al otro a pesar de no estar convencidas de hacerlo
3. Sentir miedo a que la relación se termine por nuestra culpa
4. Desconfiar de nuestro criterio de realidad: no saber sí lo que aceptamos es correcto o razonable.
5. Mentir a los demás y no atrevernos a contar lo que realmente está ocurriendo en la relación
6. Vivenciar un vínculo inexistente: interpretar cualquier mínima acción del otro cómo amor o compromiso aunque se quede callado cuando le comentes que pasarás la Noche buena a solas.
7.Perder contacto con lo que realmente quieres o querer sólo lo que el otro quiere
8. Tener miedo de decir NO.

Cuando los límites son saludables podemos ser nosotros mismos sin fingir. Recuerda que el abuso siempre implica a dos personas: el abusador que traspasa los límites y el abusado que no establece sus límites claramente.

Cuando se termina una relación

El dolor de terminar una relación de pareja es enorme. Se rompen las ilusiones, el proyecto a futuro. Se enfrentan las expectativas a la realidad. Nos quedamos, otra vez, solos con nosotros mismos y además con una serie de interrogantes, algunos arrepentimientos, mucho miedo. No es una tarea facil desde ningún punto de vista.

¿Qué puede ayudarnos?
1. Ser realistas: sí la relación se termina es porque no había más para intercambiar. Cada pareja tiene una lección que enseñarnos sobre nosotros mismos y una vez que la lección ha sido dada se acaba la relación. Ser necios e insistir en prolongar algo que ya no tiene fuerza sólo nos llevará a estados de humillación muy peligrosos.

2. Reflexionar sobre nuestros propios autoengaños. Recordar lo que intuíamos al principio de la misma. Reconocer en donde y cómo estábamos antes de decidir iniciar la relación.

3. Llorar todo lo que puedas y hablarlo con quiénes te quieren y escuchan. Las lágrimas hacen que el proceso de duelo continúe y no se interrumpa. Las lágrimas limpian la herida. Llora todo lo que puedas.

4. Agradecer todo lo que sí tienes. Aún cuando se hayan perdido cosas todavía tienes otras. Las que tenías desde antes de la relación y que han permanecido: tu familia, tu salud, tu trabajo. Todo ese mundo que tú tienes y que está ahí para ti.

5. Ocupar ese tiempo que le dabas a tu pareja en actividades que te gusten mucho: aprender algo nuevo, hacer ejercicio, leer. Cualquier actividad que te mejore como ser humano.

6. Desarrollar más confianza en el destino, en la vida. Las cosas que ocurren y que no podemos controlar son las lecciones más grandes de nuestra vida.

7. Agradecer a la vida y a esa pareja por lo vivido. Mentalmente darle las gracias y dejarlo ir.

Y tu: ¿tienes alguna sugerencia?

¿Insistir o renunciar?

Hay personas que ejercen un gran control sobre sus vidas. Estas personas tienen el sitio de control interno, es decir, consideran que las mayoría de los acontecimientos dependen de sus acciones. Otras no creen tener ningún control sobre su destino, son las que tienen el sitio de control externo. Para ellas, la suerte o el destino es quién controla sus vidas.

Manejar el sitio de control interno otorga mucho más poder, posibilidades y salud mental. Saber que si puedo ir forjando mi destino y que en mis manos está una buena parte del control de mi vida es fundamental.

Cuando tenemos el sitio de control externo pensamos que nuestras acciones no tienen peso y somos menos persistentes porque no relacionamos el éxito con nuestra acción.

Cuando el sitio de control es interno somos mas persistentes, más dispuestos a enfrentarnos con la adversidad y más dispuestos a aprender. Estamos en posibilidad de tener más logros.

La capacidad de persistir suele ser tan importante como la de desistir. Es muy positivo insistir cuando hay posibilidades reales, pero seguir insistiendo cuando no tenemos ningún control o muy escasas posibilidades de éxito puede ser muy negativo.

El insistir en cambiar a alguien, en que otro nos quiera, en estar contentos sólo con la perfección puede ser muy peligroso.

Diferenciar sobre cuando debemos persistir y cuando renunciar es un arte. Debemos reconocer que a veces renunciar, dejar ir, soltar, resignarnos puede ser la mejor de las decisiones.

Llegar a ser tú mismo

Una de las tareas psíquicas de las etapas adultas de la vida es la Individuación, que para la psicología profunda supone llegar a ser uno mismo y entender nuestra relación con la colectividad.

El objetivo no es llegar a ser perfecto, sino más bien conocernos profundamente y poder relacionarnos adecuadamente con lo que somos. No se trata de dejar de ser de una manera u otra, sino de reconocer lo que nos afecta, lo que nos hace reaccionar de ciertos modos y ser compasivos y generosos con nosotros mismos.

Al reconocer nuestras limitaciones podremos ser más compasivos con las de los demás. Al apreciar nuestras fortalezas podremos admirar las de los otros.

Llegar a ser tú mismo es también saber que somos parte de la humanidad, es relacionarnos mejor con nosotros y cómo consecuencia con los otros.

Lo que toda mujer debe saber

Desde la perspectiva de la Psicología Profunda, Jung propone que el ánimus es esa instancia psíquica de «lo masculino» que tenemos hombres y mujeres.

La cultura quiere fomentar en las mujeres el desarrollo del ánima (lo femenino) y prefiere dejar el desarrollo del animus (lo masculino) para los individuos del sexo masculino. Pero hoy se sabe muy bien que a mayor equilibrio y desarrollo de estas dos instancias la persona estará mejor integrada y podrá resolver mejor las problemáticas de la vida cotidiana.

Sí siendo mujer, sientes que te ha faltado el desarrollo del animus, he aquí algunas sugerencias:

1. Desarrolla tu inteligencia. Aprende cosas nuevas, inscríbete en cursos de idiomas, estudia. Sobre todo cree en que eres capaz de aprender y de entender lo que hasta hoy sientes que es muy difícil.

2. Aprende a manejar los aparatos electrónicos de tu ambiente: nada de que sólo tu marido o tus hijos o tu pareja sabe como usar el reproductor de dvd o el teléfono celular o la blackberry o la cámara de videos. Nada de que no sabes donde está la batería de tu auto. Prueba, ensaya, pregunta. No es territorio masculino. Estos aparatos son para todos y son muy amigables. No les temas.

3. Desarrolla en la medida de tus posibilidades tu independencia económica. Recuerda que dependemos emocionalmente de quiénes dependemos económicamente. Trabaja. Ya no están los tiempos como para quedarse en casa sin producir dinero. Crecerá el respeto y la admiración que sientes por ti. Y aumentará tu calidad de vida.

5. Informate de lo que ocurre en el mundo. Lee el periódico, escucha las noticias. Aprende a conocer de política, a dar tus opiniones, a formarte criterios.

6. Diviértete. Sal con tus amigas. Una mujer que no ha desarrollado su animus no sabe divertirse. La cura de la codependencia (que se alimenta justo cuando el animus es muy poco evolucionado) está directamente relacionada con la capacidad para divertirse SIN hombres. No necesitas que tu pareja «te lleve» al cine. Ve sola. No necesitas que él «te saque» el domingo a pasear. No eres ni maleta, ni perro. Eres mujer y puedes ir.

7. Sé fuerte. Sé valiente. Haz lo que no te atreves. Viajar sola. Tomar una clase de mecánica. Practicar un deporte que crees que es «cosa de hombres». Ser mujer no significa ser cobarde ni débil.

Sí tu eres mujer y estás leyendo este artículo y tienes alguna idea para el desarrollo del animus, escribe un comentario. Tengo a una alumna desesperada por desarrollar su animus!!!

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