De lo que te pierdes, por envidiosa

Cuando la envidia se apodera de nosotras, actuamos de modo agresivo, negativo, atacando a la persona que nos ha despertado la envidia. Y lo que logramos con esta actitud es perdernos de lo bueno que esa persona podía ofrecernos. Es decir, que si soy capaz de transformar mi envidia, seré capaz de reconocer que necesito trabajar en mi persona, que necesito ser humilde y reconocer que no tengo todo, ni podré tenerlo nunca y que es mejor disfrutar de lo bueno que los demás pueden brindarnos.

Recordemos que sentimos envidia cuando deseamos eso que la otra persona tiene y en todo caso deseamos destruirla con tal de que no nos ponga frente a nosotros la prueba de nuestra carencia.

Recordemos que no hay obstáculo mayor al crecimiento que estar invadidas por la envidia y que esa envidia nos impide pensar, relacionarnos, compartir y crecer.

Reconoce que no es posible tenerlo todo. Reconoce que desde la humildad aquel que tiene más que tú (cultura, dinero, buen gusto, relaciones, etc.) puede compartirlo contigo, pero si tu reacción es de odio, maltrato o devaluación a causa de tu envidia, te vas a perder de mucho en la vida.

 

De vampiros y sanguijuelas

¿Cómo reconocer a una persona abusiva, que te quita tu energía?

  1. Suelen negar la realidad y odian que la confrontes con la misma
  2. Manipulan tus emociones haciendo que te sientas culpable si no haces lo que ellos quieren.
  3. Ocultan información: nunca te dirán toda la verdad
  4. No sienten remordimientos si te lastiman porque creen que son el centro del Universo
  5. Son ladrones de tu tiempo, de tu dinero, de tu espacio, no respetan lo tuyo
  6. No sienten preocupación o empatía por tus sentimientos, actividades, relación o preocupaciones.

Si tienes a una de estas personas cerca de ti te recomiendo detectarla y cuidarte especialmente para que no te desgastes. Si eres una de ellas, te recomiendo aceptarlo y comenzar un tratamiento porque de otra manera… los demás, que sean sanos, se alejarán irremediablemente de ti.

El uso del tiempo

Cada uno de nosotros le damos un uso adecuado o inadecuado a nuestro tiempo. Y el tiempo que tenemos es un recurso no renovable. Se pasa y no regresa nunca más. Hacer un uso inteligente de nuestro tiempo es construir una buena vida. Algunos criterios que pueden ayudarnos son:

  • Elige pasarlo con personas nutricias y lo menos que puedas con personas tóxicas.
  • Elige usarlo en aprender, en construir, en crear, en apreciar el arte en cualquiera de sus expresiones y lo menos que puedas en las redes sociales.
  • Elige aprovecharlo llevando a cabo actividades que te hagan sentir bien: leer, conversar, trabajar, ordenar, ejercitarte, pasear a tus mascotas, disfrutar y lo menos que puedas en actividades que te hacen sentir mal: criticar, pelear, agredir, discutir innecesariamente.
  • Elige usar al menos 20 minutos al día (10 por la mañana y 10 por la noche) para planear, checar tu agenda, pensar sobre lo que quieres, escribir tus metas, tomar postura frente a tu vida y ni un minuto en quejarte, martirizarte o culparte por lo bueno has hecho o hiciste mal.

Son sólo algunas ideas que pueden ayudarnos a elegir como usar nuestro tiempo. No olvides que elegir es renunciar y es importante saber a que renunciar para poder hacer un inteligente uso de nuestro tiempo.

Conócete y cuídate

La única manera que tenemos para cuidarnos es conocernos.

Nadie sabe lo que tú necesitas: las horas de sueño, el tiempo de descanso, el tipo de alimentación que te hace bien o mal, tus necesidades de entretenimiento, de cultura, de conversación, de cercanía.

Cuando no sabes lo que necesitas para estar bien, te haces mucho daño. Cuando sabes lo que necesitas pero no lo respetas te haces mucho daño.

La única persona responsable de ti mismo eres tú. A ti te toca ser responsable de ti. Cuidarte en base a lo que YA sabes que te hace bien o que te hace daño.

En el dintel del Templo de Apolo, estaba la inscripción “Conócete a ti mismo” de un lado, pero al otro lado del Templo estaba la inscripción “Cuídate a ti mismo”. Sin conocerte, no hay modo de cuidarte.

Placeres culposos

¿Quién no tiene uno? La expresión se refiere a esos pequeños-grandes hábitos que nos generan placer y culpa al mismo tiempo. Y es también el nombre de una novela de reciente publicación: Placeres culposos, de Macri Ortíz.

La protagonista, María, es una mujer tradicional, casada, con hijos, trabajadora y siempre abnegada pero que un día decide darle rienda suelta a su imaginación y, entre otras cosas, so pretexto de hacer una investigación sobre los placeres, crea un falso perfil en Facebook iniciando así una gran aventura.

La novela es corta, profundamente conmovedora, sensible, profunda, inteligente, pero sobre todo, con un agudo sentido del humor, así como lo es su autora, a quién tengo el privilegio de conocer.

¿Donde conseguirla? En la página de Amazon México. Puedes comprarla en la versión pdf o encargarla en pasta dura. Lo que no puedes hacer es perdértela.

Di Vagando

Les comparto con mucho orgullo mi participación del día de hoy en el periódico El Heraldo, en la columna Di Vagando: Psicoanálisis para todos, en la que estaré participando continuamente al lado de colegas muy profesionales.

La columna saldrá todos los viernes.

Hay también un video en Youtube de un minuto de duración.

Da click en las siguientes ligas y/o compra la edición de hoy de El Heraldo. Espero tus comentarios:¿Para qué ir a psicoanálisis?

http://bit.ly/2MU5Joj

 

 

Sobreprotección y abuso

Dos caras de la misma moneda. Una persona está a la disposición de la otra, le resuelve sus necesidades aun antes de que las exprese. Le adivina el pensamiento. Teme el enojo, la indiferencia, el abandono o el resentimiento que pueda generarse si no le concede el capricho que desea.

La otra, pide indiscriminadamente: tiempo, tolerancia, dinero, favores, comida, cualesquier cosa que se le ocurre y en caso de no recibir lo que solicita de manera inmediata responderá con enojo, ira, berrinche, indiferencia, displicencia, amenazas de abandono o simplemente un silencio que puede resultar aterrador.

Más sobreproteges, mas abusan de ti.

Más toleras más abusan.

¿El resultado? Dolor, tristeza, depresión, enojo, carencias para el que sobre protege. Indiferencia, poca consideración, soberbia, poca empatía y si, además, enojo y desprecio para el sobre protector.

Lo correcto es lograr relaciones en las que no haya ni sobreprotección, ni abuso. No es fácil cuando ha sido el hábito desde mucho tiempo atrás. Pero siempre es un buen momento para dejarlo. Nadie respeta a quién no se respeta a si mismo.