Ante el dolor de la tragedia

Nuestro país ha sufrido una tragedia de inmensas proporciones. Cada uno de nosotros estamos intentando elaborar el impacto y el dolor de la forma en que somos capaces y con los recursos con los que contamos.

Si hemos tenido la fortuna de estar a salvo y que nuestros familiares lo estén, creo que debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, con lo que hacemos, pensar dos veces antes de sembrar más miedo y angustia. Estamos vivos y por lo tanto es fundamental que seamos conscientes de lo que eso significa:
* vivir con más orden, limpieza, consumir menos, cuidar nuestro ambiente.
* desarrollar mayor conciencia social: los otros son importantes siempre, no sólo en las tragedias.
* ser amables con los demás, despedirnos de nuestros seres queridos cada día como si fuera el último y tratarlos así todos los días.
* aprovechar nuestro tiempo, aprender, agradecer todo lo bueno que tenemos, ser productivos, disfrutar de la vida que es tan frágil y vulnerable.
* dejar de quejarnos por tonterías. Darle prioridad a lo prioritario y trivializar lo trivial.
* pensar más, escuchar más, darnos cuenta de la importancia de vivir.

En este momento de emergencia, seamos prudentes, démosle nuestra escucha y apoyo a quienes están sufriendo mucho más que nosotros. Demos esperanza.

Escúchame mañana, en donde hablaremos sobre este tema, sábado 23 de septiembre de 12:00 a 2:00 pm en MVS 102.5 FM, con Andrea Berrondo. Puedes bajar gratuitamente la aplicación en tu teléfono http://www.mvsnoticias.com

¿Mereces más de la vida?

Solemos creer que no merecemos el bienestar. Que tenemos que castigarnos, sufrir, padecer, luchar demasiado o compensar a los demás si es que nos va bien.
Solemos creer que si somos felices o afortunados estamos haciendo daño a los otros.
Solemos creer que nos va a querer más si estamos sufriendo.
Da pánico ganar.
Da mucho miedo sentirse muy bien: feliz,alegre, entusiasmados.

Tengo la impresión que esto obedece a alguno de estos tres motivos:
1. El terror que genera sentir la envidia del otro. Si le “gano” a mi amiga porque yo tengo novio y ella no, puede ser que se aparte de mi. O que me critique. O que me diga algo que me haga devaluar a mi novio. Es decir, que su envidia logre destrucción. ¿La solución? Boicotearme para no despertar su envidia.
2. El pánico que sentimos si tenemos más que nuestros hermanos o nuestros padres. ¿Cómo es posible si venimos del mismo pueblo, la misma educación, los mismos valores? Además se van a enojar, y yo los quiero tanto…y quiero que estén bien… y quiero que me quieran…¿cómo los voy a confrontar con mi bienestar?. ¿La solución? Boicotearme para no despertar su envidia.
3. La culpa que sentimos ante los que no tienen la misma “suerte” que yo. Como si mi bienestar fuera cuestión de suerte. Las cosas buenas que tenemos las hemos trabajado, nos han costado y estamos pagando el precio de tenerlas. Son producto del esfuerzo, del trabajo personal, de la disciplina y si, un poco de buena suerte también.

Se nos olvida que si estamos bien podemos dejar de recargarnos en los demás y además podemos generar muchas cosas buenas a nuestro al rededor. ¡Atrévete a estar bien! En una de esas… se te acercan para seguir tu ejemplo.

Depende de ti

He tenido la fortuna de leer el libro llamado “Depende de ti” de Maru Medina. Si bien lo considero una obra esencial para cualquiera que tenga una empresa, pequeña, mediana o grande, y para cualquiera que esté pensando en iniciar un negocio, me parece que no hay ninguna posibilidad de que quién lo lea, aun si no es empresario, no se beneficie.
La generosa autora nos comparte anécdotas de su vida que son verdaderamente enriquecedoras. Los ejemplos son espléndidos y las metáforas lo son más. En mi caso, la que usa explicando como si cada uno de nosotros fuésemos un país, tendríamos que pensar muy bien a quién le otorgamos visa para entrar. Me convenció de ser más exigente con los valores que aprecio y como no permitir la entrada a mi mundo de, por ejemplo, chantajistas, manipuladoras o hipócritas.
No hay modo de no entender que si un empleado no funciona, es nuestra responsabilidad entrenarlo o simplemente dejar que se vaya y no contamine nuestro entorno.
Eleva de modo admirable el entusiasmo por capacitarnos y capacitar a quiénes nos acompañan en nuestra vida profesional.
Me sentí muy orgullosa de esta mujer mexicana, que ha logrado tanto con su marca “Kukis by Maru” y con su Escuela de Iniciadores.
Si eres empleado, profesionista independiente, empresario, si administras tu hogar , tu escuela y por supuesto tu vida, no debes dejar de leerlo. Créeme: hay mucho que aprender de ella.

Vergüenza y reparación

¿Te has sentido avergonzado alguna vez? ¿Te has quedado sin dormir pensando en aquello que hiciste, que sabes bien que no estuvo bien, y queriendo regresar el tiempo y borrar tu acción?
Creo que casi todos los seres humanos hemos pasado por al menos una situación de que nos despierta vergüenza, culpa, arrepentimiento.
¡Que bueno es poder admitirlo!
Esto nos evidencia que tenemos una conciencia moral. Nos deja saber que tenemos un deseo de ser mejores personas, que somos capaces de ser humildes y que podemos corregirnos y reparar.
Somos humanos cuando apelamos a lo mejor de nosotros. Somos más humanos cuando ejercitamos nuestra capacidad para pensar.
Cometer errores es fácil. Es inevitable. Saber reconocerlo y actuar en consecuencia es mucho más difícil.
De no tener el aviso que la punzada de la vergüenza nos hace sentir, podríamos cometer errores mucho mayores, con su respectivo precio.
Hablar de lo que hicimos mal y hacernos la promesa íntima y comprometida de reparar y de no volver a cometer ese tipo de imprudencias nos hará crecer: en humildad, en valentía y lo más importante: en dignidad.

Experimentando la abundancia

Cuando sabes que posees todo lo que necesitas para hacer algo valioso con tu tiempo y logras experimentar alegría estás viviendo en la abundancia.
Si tu atención está orientada a todo lo que si tienes y logras agradecerlo estás viviendo en la abundancia.
Cuando logras dejar de preocuparte por aquellas situaciones que están fuera de tu control y te ocupas de lo que si puedes cambiar, estás experimentando la abundancia.
Las cosas existen cuando les ponemos atención.
Algunas creencias que nos limitan para experimentar la abundancia son:
1. Si tu me amaras, yo no tendría que pedirte lo que necesito. Esto es una reverenda tontería. El otro puede amarte pero eso no le da la capacidad de leer tu mente y adivinar tus necesidades.
2. Mi éxito va a despojar a alguien. Otra tontería. Tu éxito contagiará a otros que están en tu camino. Tu éxito alegrará a quiénes te quieran. Tu éxito puede ser una gran fuente de inspiración para otros.
3. Si recibo lo que quiero algo malo me puede ocurrir. Esta es una superstición sin ningún fundamento y sólo nos limita. Hay situaciones muy afortunadas y otras no. Lo más inteligente es fijar la atención en todo lo que si tengo, todo lo que si puedo y aceptar con valentía y hasta heroísmo, si es necesario, aquello que no puedo cambiar. Eso es experimentar la abundancia.

Elige el bienestar

Cada día tenemos la oportunidad de hacer un sin fin de elecciones. Lo que vamos a comer, a beber, el tipo de pensamientos con los que iniciamos el día, el tema de conversación cuando nos encontramos con alguien, la lectura que haremos, la música que escucharemos, la palabras que diremos y el modo en el que nos vinculamos con los demás.
Las respuestas que damos a las situaciones que la vida nos ofrece, la actitud con la que emprendemos cada tarea, el modo como nos presentamos ante los demás y nuestros modos para interactuar con los otros.
Cada elección forma parte del tejido de nuestra vida. Y todas son importantes en primer lugar porque son la manifestación de nuestra esencia y además porque reflejan mi modo de estar en el mundo y mi libertad.
Al cabo del tiempo, se acumulan las consecuencias de cada uno de mis hábitos y puede ser una tragedia no haber hecho inteligentes elecciones.
Es importante detenerse a pensar en como prefiero vivir. Cultivar la virtud de la prudencia. Conservar un orden interno que promueva la paz, la tranquilidad, el crecimiento y el logro de las metas que nos hemos fijado.
El bienestar no solo es deseable: también es posible y es el resultado de esas múltiples elecciones que, siendo consciente o no, hago cada día.

El costo de tus acciones

Cada uno de los actos que llevamos a cabo tiene un costo. Dicho de otro modo pagaremos una cuota por ellos. El cobro puede ser de contado, inmediato o a plazos y hasta muchos años después.
Un sencillo ejemplo: me encuentro a un conocido en un lugar público y decido no acercarme a saludarlo, por flojera, desidia o mera indiferencia. Al cabo de un tiempo alguien le pide una recomendación sobre mi persona. Puede ser que decida referirse a mi con desgano o incluso desagrado. Ese fue el costo que tuvo mi acción.
Otro ejemplo es la elección que hago cuando decido fumar: el costo puede ser a largo plazo, cuando al cabo de los años sea diagnosticado con un enfisema pulmonar.
Ninguna acción es inocua. Ninguna palabra expresada puede borrarse. Todo lo que hacemos va dejando una impresión, una huella, un efecto en los demás.
Por eso, es recomendable pensar antes de actuar. Estar muy atentos a nuestros comportamientos y ser meticulosos al momento de elegir.
Todos somos víctimas de nuestra personalidad: debemos trabajar en pulirla, embellecerla, mejorarla. Un psicoanálisis puede ser una excelente idea para lograr este objetivo, siempre que sea con un profesional.