Convertirse en madre

Convertirse en madre supone unos retos psíquicos por demás complejos. A partir de que una mujer descubre que está embarazada se enfrentará a diversos miedos: la salud de su bebé, su aspecto físico, los cambios en su cuerpo, los cambios en la relación con la pareja.

¿El padre del bebé va a contribuir a su educación? ¿Los abuelos nos ayudarán a cuidar de este niño o niña? ¿Habrá complicaciones en el parto? Estas son sólo algunas de las miles de preguntas que naturalmente se hace una futura madre.

Criar a un hijo de modo satisfactorio no es fácil. Ocurren regresiones que nos llevan a nuestra propia infancia, incluso comenzaremos a cuestionar a nuestra propias madres. El tema es muy amplio y a todos nos compete. Informarnos sobre la crianza puede ayudarnos a hacerlo mejor, ninguno nacimos sabiendo ser madres o padres.

Escucha nuestro programa Dialogando con los Psicoanalistas, éste sábado 16 de noviembre, a las 11 am en Radio El Heraldo. 98.5 FM. ¡Te espero!

Con olor a secreto

Hay mujeres muy valientes, como Marica, la protagonista de una historia relatada magistralmente por otra mujer valiente: Patricia Ortíz Herrejón quien en su novela Con olor a secreto devela un secreto largamente guardado, por generaciones, en un familia.

Marica es maltratada por su orientación sexual. Confinada a un convento y despojada de su bebé. Los avatares de un destino entre prejuicios e hipocresías nos invitan a pensar.

Si, es cierto, en todas las familias hay secretos, hay chivos expiatorios que con un inmenso dolor psíquico pagan su independencia, su autonomía, su libertad.

El gran maestro Freud señala que de no apalabrar lo que acontece, la conducta o el cuerpo lo expresarán. Los secretos lastiman profundamente, porque separan, alejan, nos dejan un sabor a desconfianza, a miedo. Cada miembro de la familia tiene el derecho a conocer la novela familiar. De conocerla, podrá entenderse, explicarse, sentir la pertenencia a un grupo, re conocerse y sobre todo amarse.

Hay que leer Con olor a secreto, historia apasionante de una muy interesante familia.

Roma: amor que duele

Mucho se puede pensar al rededor de la película Roma. Se trata de mujeres, de hombres, de la infancia perdida, del México de entonces, pero sobre todo del amor. Del amor de Cleo. En todos los grupos hay una persona que se ofrece, de modo inconsciente, al sacrificio. Su sensibilidad hace que ofrezca su vida, su salud, sus posibles logros para “absorber” el dolor de los demás. Y se inmola.

En la película de Cuarón, podemos observar como el peligro de la muerte está presente todo el tiempo: los niños juegan a estar muertos, el hermano mayor avienta una piedra al menor y la abuela dice -“podrías haberlo  matado”, luego en el incendio del rancho, después en la escena de la playa. A pesar de todos los peligros hay sólo una persona de ese grupo que muere: la bebé de Cleo.

Es Cleo la que carga con la muerte. A veces actuamos así: por amor al otro hacemos sacrificios que nos cuestan la vida. En ocasiones, cuando vemos sufrir a aquellos que amamos, preferimos sabotear nuestra felicidad, nuestra posibilidad de alcanzar lo bueno, otorgando una especie de recompensa al otro. Para que ustedes, familia, no sufran, me provoco un dolor mayor, así, los libero de su dolor.

En cada familia podemos encontrar a ese, al que se ofrece, y se sacrifica por los otros. Es extraño, pero así ocurre. Claro que mientras menos consciente es una situación, la gravedad aumenta.

 

Perder a un ser Amado

Tuve el privilegio de crecer disfrutando  de la presencia de un tío materno llamado David, David Amado Romero y Apis. Un personaje inolvidable que transformó, con su amor, el dolor en alegría, el miedo en coraje y la vergüenza en orgullo.

Un hijo comprometido, lleno de ternura hacia su madre, mi inolvidable abuela. Un hermano excepcional, cuidadoso y sensible con mi madre preciosa. Un padre ejemplar que con su apoyo acompañó cada momento de la vida de mis adorados primos, un esposo único en solidaridad con su bellísima esposa.  Yo no tuve padre, y la vida generosa, a cambio, me dió  a la mejor mamá,a los hermanos más sensibles, a mis tres maravillosos hijos y a mi tío David. Soy una mujer con suerte, ni duda cabe.

Yo, cuando niña, quería que fuera mi papá. Y fue mucho más que eso.  Observaba cuidadosamente cada una de sus cualidades para poder parecerme a él cuando fuera grande: el amor a su profesión, en la que alcanzó el dominio que lo llevó al éxito, la pasión por  la guitarra, el piano y el acordeón. Su disciplina y compromiso en cada tarea que emprendió: desde fabricar muebles hasta diseñar guayaberas.  Su generosidad para con todos: fue el Rey que transformaba en oro, con su mirada, al que tocaba. Imposible igualarlo.

Amó a la vida y nunca dejó de aprender de ella. Mi modelo, mi ejemplo, mi motivo de orgullo, mi fuente de ternura, mi amor. Gracias por sanar mis heridas, por abrazarme cuando era niña y necesitaba tanto de ti.  Gracias por amar a mis hermanos. ¿Cómo se paga tanto amor?

Su calidad humana fue mucho más grande que la mas grande de sus virtudes.  Sus manos cuidadosas dieron tanta luz.

Te voy a extrañar siempre, mucho, y voy a honrar tu presencia en mi vida hasta mi último aliento.

Quisiera volver a verte, mirarme en tus ojos quisiera, mi amado David Amado.

 

 

Prioridades

Establecer prioridades en nuestra vida es indispensable para hacer de ella algo extraordinario. Es como tener un mapa con las señalizaciones que me indican hacia donde quiero ir. Me puedo desviar, perder el camino, equivocar la ruta pero si he pensado bien hacia donde voy y he marcado en mi mapa las indicaciones estoy en posibilidad de retornar y recomenzar.

El tiempo con el que contamos es limitado. La energía y los recursos también. Por ello es esencial saber como es que los quiero distribuir.

Podemos pasar tiempo con personas que no nos valoran. Comprar objetos que no necesitamos. Invertir energía en proyectos que no me van a retribuir. También podemos elegir quienes son prioridad A en nuestra lista: por ejemplo tu familia, tus padres, tu pareja, tus hijos, tus hermanos y tus amigos de verdad.

A cada momento estamos eligiendo como vamos a distribuir nuestros recursos y de estas elecciones va a depender la conformación de mi futuro. Reconocemos cuando elegimos mal por las consecuencias desagradables que padecemos en el presente. Esto nos da la información para tomar un retorno, una vuelta en U o hacer una parada y emprender de nuevo el camino. Lo fundamental es reflexionar en lo que me es más valioso en la vida y anotar en mi mapa de la vida las rutas claves, las señales a las que debo aferrarme para poder llegar.

Tu familia: tu mayor tesoro

Pobre de aquel que no tiene una familia. Pobre de aquel que ha despreciado, minimizado o devaluado a su familia de origen o a su hijos.

Nuestra familia de origen es el punto de referencia más esencial para entender nuestra personalidad. Nuestros padres que corrieron el mayor riesgo que se puede correr al traernos al mundo y brindarnos el cuidado que seguro nos dieron ya que estamos vivos y nuestros hermanos que son los testigos mejores de nuestra historia forman nuestra familia de origen. Esta familia nos da identidad. Nos sitúa en un lugar respecto al resto del mundo. Tomar lo que nos dieron y aprovecharlo es la única postura inteligente y desde luego la más valiosa. Con ese tesoro podremos construir lo mejor de nuestra familia nuclear, es decir, nuestros hijos y pareja. Honrarlos y respetarlos nos hará crecer.

Despreciarlos, minimizarlos e incluso negarlos evidencia pobreza intelectual y espiritual. De ahi venimos. Seguro no nos dieron todo lo que creíamos que merecíamos. Reconciliarse con lo que recibimos de ellos, incorporarlo a nuestra vida como un regalo, es una de las tareas fundamentales de la madurez.

Tus padres hicieron lo mejor que pudieron. Y eso era lo que había para ti.

Tus hermanos hacen lo mejor que pueden. Y eso es lo que hay para ti.

Tus hijos debieran enriquecerse con tu modo de recibir lo que tu familia de origen te ha dado. Ese círculo virtuoso es el que debe prevalecer.

Puedes despreciarlos, quejarte, rechazarlos, ignorarlos. Es la postura equivocada de quién en su soberbia y en su baja tolerancia a la frustración aun no ha entendido de que va la vida. Puedes permitir su abuso, si lo hay o aprovechar esa circunstancia para saber fijar limites y así relacionarte adecuadamente.

Puedes reconocerlos, honrarlos e integrar lo bueno que recibiste para ser agradecido con ellos. Aprender de lo que no te gustó, elaborarlo, entenderlo e interpretarlo adecuadamente para usarlo a tu favor, esa es la tarea.  Entender que todo está ordenado y que te tocó nacer ahí justo porque es el mejor lugar para que tu llegues a ser la mejor versión de ti misma es esencial.

Agradece todo lo que tu familia te ha dado. Intégralo, respétalo. Tu familia es tu red. Es tu cobija y tu fuente principal de crecimiento. Es tu refugio y tu lugar mejor de aprendizaje. Es una tesoro de valor incalculable. Y como ocurre con todo tesoro, hay que saber cuidarlo para ser verdaderamente ricos.